Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2026

Educación y familia (II)

  La educación no debe limitarse a la transmisión de conocimientos sin incluir la formación en valores y actitudes positivas. Es necesario que los docentes motiven, que contagien entusiasmo; claro que ningún docente podría lograrlo si no se alimenta su propia motivación, si no se siente acompañado por la comunidad. Y ahí entra el tema de la familia.
  La autoridad del docente es una construcción social en donde interviene el conocimiento, la capacidad de enseñar, la coherencia, y la valorización de la escuela por parte de la familia. Si como adultos, apañamos incondicionalmente a nuestros hijos/alumnos, estamos diciéndoles que los docentes no son confiables, y por lo tanto, no vale la pena seguirlos. El resultado inmediato es que nuestros hijos “tienen que ir a la escuela porque es obligación”, y se pierde la perspectiva de que “pueden ir a estudiar porque es su derecho”, y que la obligación de los padres es enviarlos, facilitarles los estudios, educarlos para que puedan construir su tiempo con mayor justicia social.
  La seducción del aprendizaje es la consecuencia de un proceso de buena enseñanza centrada en una exigencia coherente y la autoridad de un docente capacitado, acompañado por la familia. El rol de los padres, de cualquier integrante de la familia incluso en su acepción más amplia, es fundamental. No solo refiero al valor que le den a la escuela, sino el respeto hacia la figura del maestro/profesor. Por más esfuerzo que realicen los docentes dentro del aula, la valorización comienza en el hogar, es tarea familiar.
  No es absorbente la tarea de acompañar a nuestros hijos; y si lo es, son nuestros hijos. Debemos alentarlos, marcarle sus logros; considerar que no es lo mismo acentuar el qué nota va a sacar, que decirle que “aprenda todo lo que pueda”. Facilitarle el acceso al conocimiento, crearles entornos de aprendizajes; no hacerles la tarea, ayudarlos a organizar su tiempo (fundamental), darles reglas.
 
  Evitemos desvalorizar a la escuela frente a los niños, el respeto de los chicos es en buena medida, reflejo del respeto que ven en los adultos. Acerquémonos a las instituciones y presentemos nuestras dudas y requerimientos, involucrémonos con sus necesidades y demandas. Si no podemos acudir a las reuniones, tratemos que algún familiar o allegado, acuda.
  El pacto tácito con la escuela siempre comienza confiando en el rol docente, en su criterio. En cuanto a nos, los docentes, recordemos que: “El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos ya no obedecen a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está muy lejos” (sacerdote egipcio; 4000 AP).

Juan Carlos Ramirez Leiva


jueves, 26 de marzo de 2026

El pasado reciente. Dictadura. DDHH y la historia local

  Aun hoy hay quienes niegan el Terrorismo de Estado, alegando que “No fueron 30 mil” o que “hubo una guerra”, sosteniendo los discursos de la dictadura que justificaba el genocidio en busca de impunidad. El número total de detenidos-desaparecidos y de víctimas del Terrorismo de Estado no lo conocemos porque fueron acciones clandestinas, aunque ya antes de 1980 habían admitido más de 22 mil víctimas, y luego siguieron asesinando, aun en democracia, como fue el caso de Jorge Julio López. 

  El número de 30.000 es símbolo de la lucha por los derechos humanos, por la no repetición y de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Aun hoy existe un pacto de impunidad por el cual nunca han revelado ni cuántos ni quiénes fueron las víctimas, ni cuál fue su destino final, ni que ha sido de los bebes apropiados.

  Madres, Abuelas, familiares y sobrevivientes enfrentaron la dictadura, y a ellos debemos seguir acompañándo porque sólo con Memoria, Verdad y Justicia, podemos sostener el Nunca Más.

  Sin dudas, las Madres de Plaza de Mayo fueron el símbolo más poderoso porque clamaban por saber qué había sido de sus hijos. Y dando vueltas a la Pirámide de Mayo fueron una presencia constante desde diciembre de 1977. Por ello fueron secuestradas Azucena Villaflor, organizadora de Madres de Plaza de Mayo, y las monjas francesas francesas Alicie Domon y Léonie Duquet, meses antes había sido secuestrado y torturado Adolfo Pérez Esquivel.

  Desde 1980 fueron instaladas las consignas de “Aparición con Vida”, y “Juicio y castigo” y tras la derrota de la Guerra de Malvinas, comenzó el declive del régimen militar. A 50 años del Golpe de Estado, sin contar que en el período 1973=1976 fueron asesinados entre 1.500 y 2.000 personas por la Triple A, el Estado asesino 30.000 personas. 

  Hoy sabemos que el Genocidio fue ejecutado para imponer un modelo económico, eliminando toda disidencia. Se han llevado adelante más de 300 juicios, unos 1200 represores fueron condenados por  secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, dinamitar cadáveres. Hicieron desaparecer personas de todas las edades: bebes, adolescentes, ancianos, apropiación de niños y patrimonios.


  El Plan Genocida impacto en nuestro actual municipio ocultando los cadáveres de Eduardo Alberto Delfino, cuyos restos fueron encontrados en un enterratorio clandestino en el basural del Cementerio de Avellaneda. No tuvieron el mismo consuelo los familiares de Marta “Martita” Cecilia Alonso, de cuyo paradero aun no sabemos nada, tal como en el caso de Eduarto “Toto” Ramos Mejía.

lunes, 16 de febrero de 2026

Educar no es adoctrinar. Adoctrinar es clausurar la pregunta. Educar es abrirla.

  Hay un termómetro infalible para medir un país: la sala de profesores. No los discursos, no las estadísticas, no las jornadas pedagógicas con mate lavado. Allí conviven el cansancio, la vocación, la bronca y el silencio. Si en una sala de profesores no se habla de la actualidad, de lo que nos aqueja como ciudadanos, algo está roto. ¿Cómo podemos comprender a nuestros alumnos y sus contextos si el silencio nos limita? ¿Cómo leer sus angustias, enojos, miedos, si evitamos hablar sobre el mundo que nos atraviesa? 
  La educación siempre fue un campo de batalla simbólico. Desde los debates fundacionales de Domingo F. Sarmiento hasta las luchas docentes del siglo XXI, la escuela fue el espacio donde se disputó el sentido del país. Hoy la disputa ya no es abierta, no se da en la plaza ni en el aula con argumentos: se da en voz baja. O peor, no se da. Incluso hay un convencimiento instalado en un sector del cuerpo docente que repite: “siempre cobramos mal, no solo en este gobierno”, como si la persistencia histórica de la injusticia pudiera convertirse en coartada para la resignación, como si la costumbre del deterioro nos eximiera del compromiso de luchar por transformarlo.
  La palabra “política” se convirtió en mala palabra. Como si educar no fuera un acto político. Como si enseñar historia, literatura o ciencias sociales pudiera hacerse en una burbuja aséptica, sin contexto, sin preguntas incómodas. Como si formar ciudadanos críticos no implica necesariamente incomodar.
  Se acusa a los docentes de adoctrinar por invitar a pensar. Pero el verdadero adoctrinamiento es el que se ejerce sobre el cuerpo docente para que se calle. Para que no opine. Para que no vincule el contenido con la realidad. Para que no incomode. Para que no despierte.
  Cuando en la sala alguien se atreve a tocar un tema importante —pobreza creciente, violencia institucional, vaciamiento cultural, precarización laboral— la conversación se desvirtúa, se relativiza. Se banaliza. Se convierte en chiste o en anécdota menor. Y siempre aparece el chiste oportuno, la bomba de humo perfecta que descomprime cualquier intento de reflexión colectiva. Se ríe. Se dispersa. Se olvida. Pensar parece un exceso. Buscar respuestas, una impertinencia.
  La educación no se deteriora solo cuando faltan recursos o se caen los techos. Se deteriora cuando el miedo o la apatía colonizan el pensamiento. Cuando la autocensura se naturaliza. Cuando discutir el presente se vuelve sospechoso. Una escuela que no puede hablar de la realidad que la atraviesa está condenada a simular. Simular que enseña ciudadanía sin ejercerla. Simular pensamiento crítico mientras esquiva lo crítico. Simular neutralidad cuando lo que hay es silencio. Y esto ya lo vivimos.
  La sala de profesores debe ser laboratorio de ideas, espacio de construcción colectiva. Debería ser el lugar donde ensayamos entre pares, el espíritu crítico que intentamos sembrar en nuestros alumnos.
Sin embargo, se parece más a una sala de espera: cada quien mirando su celular, cuidando no decir demasiado. L
a acusación de adoctrinamiento funciona como disciplinamiento. No hacia los estudiantes, sino hacia los docentes. El mensaje implícito es claro: “Enseñen contenidos, no contexto. Repitan programas, no preguntas. Cumplan horarios, no incomoden”. Cuando la educación calla, otros hablan. Y no siempre para ampliar derechos o fortalecer la democracia.
  Esa escena, repetida en las escuelas, es más elocuente que cualquier análisis político sobre el por qué de nuestra actual situación social. Pueblo adormecido, convencido de lo que otrora se llamó esperar que la riqueza "se derrame" sobre nosotros los proletarios, profesionales o no.
 Qué debemos esperar del futuro. Cómo transformarlo. Cómo viabilizar las propuestas para ir hacia una mayor justicia social, hacia dejar de tener como mandamases a caricaturas de señores medievales. Por qué nos estamos dejando morir de angustia por no poder satisfacer necesidades familiares aún con sobrecargas laborales. No tengo las respuestas, pero si tengo en claro que la apatía, el dejar transcurrir, no es el camino.


Nota: Elaborado sobre un texto de Gabriel Artes Visuales


Juan Carlos Ramirez Leiva

 

domingo, 15 de febrero de 2026

El Guachón

 Suelo viajar en el Roca y como muchos, intento no desesperar por lo incierto de esos viajes y las vicisitudes que normalmente se atraviesan para llegar a destino, en mi caso, a mi querida Ezeiza. En esas travesías suelo leer, pero esta vez fui apartado de mi propósito por un compañero de asiento que, con entusiasmo, me impidió hacerlo. 
   Lo escuche con desganada atención parlotear sobre su descubierto secreto, sobre una conspiración que nos envuelve y necesitamos comprender pronto, ya que vamos camino al caos. Hablaba sobre un personaje siniestro que tomo el poder e intenta someternos a una irrealidad cambiante. Intente demostrarle, sin ofenderlo, que su delirio no me interesaba, prestándole más atención al desfile de vendedores de alfajores, linternas laser, y recién horneadas chipa.   
  Estaría con nosotros ese raro personaje con poderes especiales a quien describió como un supervillano en pañales: el Guachón. Éste, nos estaba envolviendo en una historia en constante evolución, una historia que refleja la naturaleza cambiante y multifacética de la locura. 
 El origen del Guachón estaría envuelto en un aura de caos y locura.  Habría sido objeto de especulaciones y teorías, pero ahora se habría revelado finalmente la verdadera historia del Guachón, desentrañando un enigma que habría cautivado a una generación de imberbes, despistados y ancianos mojados.

  Pese a mi estado ya soñoliento, lo escuche decir que el Guachón es popular por su capacidad de causar terror convirtiéndose en un símbolo de la locura. Su impacto en la cultura popular se evidenciaría en la cantidad de memes que genera, creo que dijo al son de una cumbia cantada por una pareja en el atestado coche.  

  Saliendo ya de Monte Grande, y mientras se me desdibujaba un personaje que ofrecía cuchillas afiladas, creo que me conto que del villano en cuestión, solo se sabe que fue un estudiante mediocre, un escritor copión y economista frustrado; que planeó una estafa con una tal Libra que le salió mal y que estaría actuando con una repostera tarotista. 
Tomás Müller. Libra (2025)

  Desperté al llegar a mi destino y, ahí caigo en cuenta que mi compañero no estaba y dude: o se bajó en El Jagüel, o nunca existió. De todas maneras, este viaje me dejó claro que el Guachón es un personaje que invita a la reflexión.

 

  Mientras caminaba por nuestro hermoso parque central, pensaba que la línea entre la cordura y la locura es frágil, y que la oscuridad puede acechar en los rincones más inesperados de la psique humana.

 

Juan Carlos Ramirez Leiva.

lunes, 18 de agosto de 2025

¡Ay, niños míos!

   Hace unos días se dio un decreto en el cual solo se oficializa que se denominará Día del niño, en vez del Día de las niñez. Parece cuando menos, una cruel burla.
  Si bien es muy cierto que corresponde morfológicamente hablar de niño, concreto, y no de niñez porque eso pone la etapa etaria en una forma abstracta, vacía y sin una persona de carne y hueso dentro de tal sustantivo, la centralidad es que fue el único anuncio con respecto a los niños argentinos que dieron las autoridades en lo que va del año; al menos teniendo en cuenta que hay mas de un 50 por ciento de la población infantil bajo la línea de pobreza.
  Es como hasta paradójico que este año, el Día del niño coincida con el recuerdo del General San Martín. Les propongo repasemos la vigencia de sus conocidas máximas:

* Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican*. Pareciera una quimera cuando un niño autista tuvo que lograr a través de una sentencia judicial que, nada más ni nada menos, el presidente tuviera que disculparse por su ofensa por sus expresiones.
* Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira*. Se habla que las tasas de pobreza caen mientras aumenta el desempleo en los padres de los niños. Las cuentas no son difíciles.
* Inspirarla gran confianza y amistad pero uniendo el respeto*. Cómo enseñar este principio en las escuelas, cuando los insultos son tweets oficiales presidenciales.
* Estimular en Mercedes la caridad con los pobres*. En un país con más del 50 por ciento de niños pobres, a sus padres que recogen cartones para llevar el sustento diario, se les imponen multas de tres salarios mínimos, condenándolos por tanto a la inanición, esperando ver el cadáver de esos niños por las veredas para corroborarlo.
*Respeto sobre la propiedad ajena* Este si parece tener vigencia, en el sentido que Eladia nos enseñó en Chiquilin de Bachin.
* Acostumbrarla a guardar un secreto*. Cuando se busca penalizar las denuncias por falso testimonio, como contar mi secreto de abuso. Nadie me creará y encima me castigarán. Buen recurso impuesto por los pedófilos.
* Inspirarla sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones*. Cómo enseñar la tolerancia cuando la idea es exterminar al otro. Cuando el que siente y piensa distinto debe ser exterminado.
* Dulzura con los criados, pobres y viejos*. Qué difícil enseñar indulgencia con los ancianos cuando los niños ven como se agrede a sus propios abuelos cuando reclaman sus derechos.
* Que hable poco y lo preciso*. Esta máxima nos abre el debate, dado que ha cambiado tanto la forma de comunicarse que directamente no se habla. *Acostumbrarla a estar formal en la mesa*. Me pregunto si esta máxima esta vigente, cuántas mesas familiares usted conoce hoy en día.
* Amor al aseo y desprecio al lujo*. No hay forma de que tenga vigencia en tiempos del Dios consumo.
* Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.* Para actualizar esta máxima tendremos que definir a qué Patria nos referimos hoy en día. Difícilmente sea la que San Martín tuviera en mente cuando escribió estas líneas, lo mismo con el concepto de libertad, palabra tan desgastada por el uso últimamente hasta utilizada en una misma línea con un insulto y gritada a vos en cuello en foros internacionales por las máximas autoridades.
  Por tanto propongo que, el próximo domingo con o sin regalo material, demos como presente a nuestros niños el recuerdo de estas máximas con el sentido que don José le diera cuando se las regaló a su hija.


Por: Dra. Cristina Alejandra Romano.

jueves, 3 de julio de 2025

Lo que se dice cuando no se escucha

 El artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño, dice: “Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.”


  Hubo recientemente dos casos de niños, que se expresaron y fueron reprimidos por el Estado que debe protegerlos y garantizar que este artículo se cumpla porque la Convención de los derechos del Niño, es parte de la Constitución Nacional. Uno, es el caso de la niña gaseada en la cara por un efectivo de las fuerzas policíacas y el otro, el niño maltratado verbalmente por el presidente de la Nación, en un post.
  Lo notable fue la reacción de una parte de la sociedad, que culparon a los padres. Los han insultado de todas las formas posibles. No se detuvieron por un minuto a pensar en esos niños y en tantos otros, que no son noticia de los medios pero que deben transitar a diario los juzgados de familia, en un 80 por ciento de los casos a causa de los comportamientos de esos mismos padres. En esos contextos, como abogada de esos niños, me ha tocado atravesar por toda esa telaraña de prejuicios de los adultos que rodean al niño, tanto de efectores institucionales como de los responsables directos del niño.
  A pesar de todo ello, las voces de los niños tratan de levantarse pidiendo por   el   efectivo cumplimiento de sus derechos constitucionales. Es muy difícil que   realmente sean escuchados atentamente y que sus opiniones sean tenidas en cuenta.
  Estamos ante un fenómeno social muy particular donde los adultos apoyan fagocitar el sentir, pensar y hasta la salud de su propia cría pero a su vez, se autoproclaman en contra del aborto mientras apoyan la punibilidad de niños de 13 años, una cuestión los niños tratan de levantarse pidiendo por el efectivo
que está socavando las esencias mismas del ser humano como especie. ¿Será la efectivización de un cambio de modelo de sociedad, o el fin de una era? Tal vez la respuesta este en el número de seres que conformen esa parte de la sociedad y las propuestas en acto de quienes estamos en la vereda opuesta de ese accionar.
 
Dra. Cristina Alejandra Romano

martes, 10 de junio de 2025

Día contra la explotación infantil

  Hoy, 12 de junio, en las efemérides encontramos que la OIT lo estableció como el Día contra la explotación infantil. Esto me recuerda que el diputado Alberto Benegas Lynch, declaró oportunamente: “Libertad es que si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitas en el taller, puedas hacerlo”, agregando que el Ministerio de Educación es un “comité de burócratas”. Las autocalificadas “personas de bien” se horrorizaron ante tales manifestaciones pero, como está ya naturalizado se aceptó que en 2025 el gasto en educación ejecutado por Nación se reduzca, pasando del 0,91% a 0,88% del PIB. Entre 2023 y 2024 la caída fue del 1,48% a 0,91%, muy lejos de lo que prescribe la ley de educación de 2006 que, obliga a destinar el 6 por ciento del PIB a educación. 
  En la asignación se quitó el incentivo docente en los sueldos y se subvencionó a los niños que concurren a escuelas privadas… El mercado en su esplendor.
  No hay cifras de explotación infantil en la Argentina en los últimos años pero, ninguno de nosotros se asombra al ver niños en las noches limpiando parabrisas, ni vendiendo…. Todos los vemos…. Hasta le hemos dedicado tangos como Chiquilín de Bachin…. La explotación romantizada.
  Hoy, los invito a reflexionar: ¿Qué nos lleva a admitir esta situación y luego pedir que los encierren a los 13 años, cuando los hemos empujados al delito con nuestra indiferencia? 

Por: Dra. Alejandra Cristina Romano



Chiquilin de Bachin
Por las noches, cara sucia
De angelito con bluyín
Vende rosas por las mesas
Del boliche de Bachín
Si la luna brilla
Sobre la parrilla
Come luna y pan de hollín
Cada día en su tristeza
Que no quiere amanecer
Lo madruga un seis de enero
Con la estrella del revés
Y tres reyes gatos
Roban sus zapatos
Uno izquierdo y el otro también
Chiquilín
Dame un ramo de voz
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí
Chiquilín
Cuando el sol pone a los pibes
Delantales de aprender
él aprende cuánto cero
Le quedaba por saber
Y a su madre mira
Yira que te yira,
Pero no la quiere ver
Cada día, en la basura
Con un pan y un tallarín
Se fabrica un barrilete
Para irse y sigue aquí
Es un hombre extraño
Niño de mil años
Que por dentro le enreda el piolín
Chiquilín
Dame un ramo de voz
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí
Chiquilín de Bachín
Compositores: Astor Pantaleon Piazzolla, Horacio Ferrer

martes, 3 de junio de 2025

Hoy: Stuart Mill y Keynes

   La contradicción existente entre capital-trabajo y regulación-planificación y la libertad de mercado, es llevada al extremo por el neoliberalismo/anarco-capitalismo, y de ahí su crisis y su insostenibilidad. El Estado-Nación ha dejado de ser el sujeto del desarrollo capitalista, y es paulatina pero sostenidamente reemplazado por el mercado y la soberanía de las naciones tienden a ser transferidas al mercado global.  En Argentina, pero sospecho que en otras naciones latinoamericanas también, las particularidades le han permitido adquirir rasgos específicos.
  Argentina ha decidido continuar construyendo su destino dentro de la concepción utilitarista de la sociedad (individualismo extremo), bajo las formas de una democracia representativa que busca la felicidad para un núcleo posible de individuos; y lógicamente ello implica que un número indeterminado de personas vivirán en la infelicidad. El individuo ya no volverá a ser presionado para participar de la vida política y podrá dedicarse solo a su vida privada, vida que comenzará a ser regida por la libertad de empresa y de la propiedad privada. Estas premisas prácticamente nos devolverán a un "Estado de naturaleza" más grave que el de Hobbes, porque primara el egoísmo que lleva a la guerra de pocos poderosos contra todo el resto.
  El neoliberalismo se compone de individualismo, libertad económica, competencia y, esencialmente, desigualdad. En las sociedades actuales no existe la igualdad e incluso ésta no es deseada pero en la particularidad argentina, durante el Kirchnerismo, se plasmó su búsqueda en políticas regulatorias. El Estado es el único que puede regular y controlar los procesos de acumulación y distribución de la riqueza en una economía capitalista, eficazmente realizado durante la fase de "economía de bienestar" populista que comenzó a ser desandada por la última dictadura y que finalmente fuera superada por las políticas implementadas en la presidencia de Carlos Saúl Menem.
  La Argentina de los ’90 fue un experimento neoliberal periférico ejecutado por grupos económicos locales y extranjeros, con el auxilio de los partidos políticos e ideado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El aumento de la exclusión social y la pobreza, permite mensurar el éxito del modelo: la concentración de la riqueza rápidamente evadida al exterior. La rebelión urbana de diciembre de 2001 fue la expresión clara del rechazo a los niveles insostenibles de pobreza generalizada, sin embargo,  la crisis no impidió que un elevado número de ciudadanos en pos de elegir a sus representantes, la clase media en particular, añorara aquellas políticas votando en CABA a  Mauricio Macri en el 2003.
  Esta nefasta tendencia terminó aflorando nuevamente pero esta vez, en los comicios presidenciales del 2015. Claro que luego que se frenara la exclusión masificada, gracias a la política de los Kirchner y el pleno apoyo popular en su intento de superación del capitalismo neoliberal, llevando adelante una reconstrucción del Estado-Nación sobre bases más igualitarias de redistribución de la riqueza. La presidencia posterior de Alberto Fernández (2019-2023), encumbrado  por el voto peronista, nos demostró que vivíamos políticamente en un penduleo entre Stuart Mill y su propuesta de Libre mercado. y Keynes con su postulación que sostiene la intervención del Estado en momentos de crisis, y la crisis se presentó en forma de una avasallante pandemia de COVID-19. Esta, exacerbó los problemas estructurales dejando al descubierto la fragilidad del sistema de bienestar argentino y la insostenibilidad del gasto público.
  Argentina, sumergida en una crisis económica con inflación galopante, pérdida del poder adquisitivo y desencanto generalizado hacia la clase política, vio una posible salida en la propuesta de un personaje televisivo. La llegada de Javier Milei a la presidencia en diciembre de 2023, representa una ruptura con el sistema tradicional con su retórica cargada de críticas contra “la casta política”. Su ascenso fue catapultado por la combinación de cambios económicos y especialmente culturales. Nunca habían intervenido tan eficazmente los medios de comunicación y la importancia de las redes sociales propalando un radical discurso libertario. La sociedad vio en Milei una alternativa radical frente a la percepción de los  políticos como corruptos e ineficientes. Milei prometía arrasar el sistema intervencionista e implementar un sistema de libre juego del mercado, con desregulaciones masivas sin contemplar sus consecuencias sociales.
 
La implementación de medidas empobrecedoras (canasta de alimentos en relación con el poder adquisitivo salarial), y la falta de regulaciones en un contexto de creciente conflictividad, obligará a los gobernantes libertarios a demostrar su capacidad para mantener el caudal electoral necesario para seguir con un desmantelamiento del Estado. 
  Quizás, tal vez, los resultados de los próximos comicios de medio término y su impacto en la clase gobernante, permita acordar un sistema que nos allane el camino para construir una sociedad que deje de agredirse, que construya un Estado que permita el desarrollo de sus ciudadanos protegiendo, capacitando, a los que excluya. 
  Estamos viviendo un nuevo enfrentamiento en el mundo real (no académico), de las ideas contrapuestas de Stuart Mill y de John Keynes.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Y Papá Noel no llegó...

  Era un 22 de diciembre en una calle de un centro comercial, digamos en… Buenos Aires. Los adornos navideños en las vidrieras, las calles y las casas destellaban el colorido de la próxima navidad. Los niños con sus familiares hacían largas colas para darle a Papá Noel, la cartita con sus pedidos de juguetes. 
  En forma paralela en el Buenos Aires del Chiquilín de Bachin, un grupo de niños en un hogar también armaba un árbol de navidad con las “tías”. Quien no haya entrado a un hogar de niños no entenderá este código, por el cual las empleadas de la institución son llamadas tías para de alguna forma darle forma de Hogar a una institución de albergue.
  Los acontecimientos se suceden en forma concatenada y simultánea ,  María se va con los adoptantes; Juancito, con la voluntaria que dice que tiene un nene y podrá…jugar…; Melisa, es mas grande…. ya sabe la vera historia de demasiadas cosas, entre ellas la de los regalos de navidad, pero igual anhela en un pedacito de su ser que alguien también la invite a ella (su familia …ya ni se acuerda de ella), piensa: Quizá la cocinera me diga de ir… ayer la ayudé … 
  Mientras en un 30 por ciento las listas de pedidos son largas, en otro rincón ya no se espera el regalo material, se sabe que  Papá Noel pasa de largo o se hace el distraído…. Se espera solo que esta angustia de no ser ….no se agigante con cada reno que  no frene a vernos. 
 

  Cuando UNICEF nos pone a este Papa Noel en cifras, la  Pobreza no monetaria es del 42,6 %, la extrema alcanza el 16,7%. Cuando hablamos de pobreza no monetaria, el 42,6% son quienes reciben alguna protección social. Quienes son considerados parte de la pobreza extrema, ni siquiera reciben protección social. 
Son renos que sobrevolarán muy alto sobre el 70 por ciento de los niños, así no se crece en Libertad. 

Por: Dra. Cristina Alejandra Romano

viernes, 13 de diciembre de 2024

Con las Madres y con A. Pérez Esquivel

   Este jueves 5 de diciembre, se realizó la Marcha de la Resistencia Nro. 43, con la presencia tan fuerte de Madres tan frágiles en su corporidad como tan firmes en su humanidad, en su rol docente, liderazgo e inquebrantable rol simbólico. Es inevitable cargarse de energía cuando las acompañamos, mientras seguimos aprendiendo de ellas (y hace rato pase la línea de los setenta años). Si en algún momento el fuerte calor me llevó a tentar en ponerme a resguardo, el pudor fue más fuerte y deseche tan débil pensamiento de solo verlas estoicas, gigantes aun en sillas de ruedas.
  Mientras daba vueltas a la pirámide, escuche nombrar a nuestros desaparecidos vecinos Marta Cecilia Alonso, Eduardo Alberto Delfino, Eduardo Ramos Mejía, acompañados sus nombres (y los de tantos otros) con el grito de ¡Presente! Lo coreaban no solo familiares, allegados, hermanos de ruta y jóvenes, también estaban rondando jubilados, ciudadanos de países vecinos, y opositores a las políticas del  actual gobierno.



   Adolfo Pérez Esquivel, uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), y Premio Nobel de la Paz en 1980, se sumo a las rondas con la Madres de Plaza de Mayo.
 
En una breve nota que nos concediera, sostuvo que este gobierno esta destruyendo el país, que la memoria no ilumina el pasado solamente, ilumina el presente y que con hambre y violencia no puede haber justicia social, que debemos evitar perder la soberanía.
  Preguntado sobre que nos estaría faltando, respondió: "Unirse en la diversidad, no todos tienen que pensar igual. pero tienen que tener objetivos comunes. Primero, la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria, y la soberanía del país porque estos la están vendiendo. Están vendiendo el país y tenemos que resistir, para recuperar los espacios perdidos". Preguntado entonces si la unidad debería ser muy amplia, respondió que " si, no es necesario que todos pensemos igual pero hay objetivos que son comunes, "
  Tras agradecerle, lo vimos retirarse acompañado de otros dirigentes nacionales, con la gallardía que lo caracteriza, con su jóvenes 93 años de dignidad


Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

lunes, 2 de septiembre de 2024

Procrastinar

  Pertenezco al selecto pero denostado grupo humano que no nos molesta procrastinar nuestras tediosas obligaciones. No es que no nos traiga problemas con nuestras relaciones, ya laborales o sociales e incluso, con nosotros mismos. Tenemos consciencia de la ansiedad, malestar e incluso, la decepción que le causamos a quienes nos están esperando puntualmente.... y nosotros no llegamos.
  Explicar el por qué somos impuntuales no tiene caso, nadie nos cree y en un rincón de nuestra honestidad, admitimos que razón, tienen. Sin embargo, ello no significa que avancemos a un cambio conductual paulatino. Y no siempre es nuestra culpa, al menos de una manera comprensiblemente generosa.
  A quién no le ha pasado que saliendo con tiempo suficiente para nuestro compromiso, nos encontramos con alguien que hace mucho que no vemos y por tal, sería una descortesía no pararnos a conversar, o pusimos mal la alarma, perdimos el tren y el siguiente no salió a horario, nos olvidamos de algo fundamental, etc, etc. Son situaciones comunes, razonables, creíbles hasta que nos suceden con mucha asiduidad.

  Como no podemos cambiar nuestro destino de procrastineros irremediables culpa seguro, de una conspiración universal, aceptamos estoicamente nuestro destino y nos sumamos al movimiento que ha logrado que se nos reconozca nuestro hado.
  Nosotros, los que llevamos adelante una tan heroica como inútil batalla contra cronos, tenemos nuestro día de reconocimiento y premio. El Procrastinators Club of América, fundado por Les Waas en 1956, estableció que el 5 de septiembre es el "Día de Llegar Tarde". La motivación fundacional era brindarnos la tranquilidad, el descanso, de dejar para mañana lo que podríamos hacer hoy.
  Lo que de esto sufrimos, debemos conocer que los estudios científicamente elaborados han concluido en que buscamos generar adrenalina extra y que nos divertimos cuando actuamos contra el reloj, cuando desafiamos su impecable e inapelable andar. Hacer las cosas con tiempo, no nos sirve.

 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Nota del editor: Esta nota debería haber salido el año pasado, pero no llegó a tiempo.

miércoles, 21 de agosto de 2024

El diario no hablaba de Marta Cecilia Alonso

  La mañana de aquel 20 de agosto de 1976, había amanecido fresca y linda pese a que habíamos tenido 0° en Ezeiza; camine por Mitre (hoy Ituzaingo) para buscar a mi novia y luego llegamos a nuestro negocio en la calle Chacabuco y Deán Funes. No habíamos levantado aun la persiana a la calle cuando un soldado nos ordeno que nos quedáramos dentro del negocio, sin darnos ningún tipo de explicación.
  Al correr de la mañana, nos enteramos por medio de vecinos tan curiosos como nosotros (que nos atrevimos a salir a ver qué estaba sucediendo), que el ejército había ingresado violentamente por la madrugada a la casa de los Alonso y se habían llevado a Martita.
  Todos sabíamos que significaba eso, en el mejor de los casos Marta Cecilia Alonso pasaría a estar detenida a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional), hasta que se aclarara que ella, tan querida por la vecindad, no tenía nada que ver con los que ponían bombas. Nos resistíamos a creer que tuviera un destino cruel, el de ser una detenida desaparecida, como sabíamos que estaba ocurriendo, como había sucedido con Eduardo Alberto Delfino.
  Decidimos terminar la jornada laboral y marcharnos a nuestras casas, pasando por la sub comisaría de Ezeiza, por ese entonces en French y Tucumán a escasos cien metros de donde habían violentado a la familia de Alonso, un tipo tan solidario y respetado por los vecinos. Todo parecía normal, en Ezeiza no había pasado nada.
  Mis padres se alegraron de verme, ya sabían de lo ocurrido y contaron que el ejército estaba revisando las casas, hecho que no había ocurrido, solo la de Alonso, el  repartidor de vino, el que mientras estuvo en la comisión directiva del club Social y Deportivo Ezeiza, no permitía que la policía de la Revolución Argentina (dictadura cívico militar entre 1966 - 1973), ingresara al club cuando salían de razzia (un decreto permitía que la Policía detuviera en la vía pública indiscriminadamente).
  Con dolor y entre tontas quejas a mis padres, me explicaron que se habían deshecho de todos los libros y colecciones de documentos que tenía, lo habían tirado al pozo negro (sumidero de aguas servidas de la casa). Allí habían ido a parar los diarios de guerra del ERP (en uno de ellos informaban que Eduardito Delfino no se había reportado y que estaba desaparecido después de las acciones militares que habían llevado a cabo); y los panfletos y periódicos que uno podía encontrar en los pasillos de la facultad, y que había recogido pacientemente consciente del valor testimonial que tendrían a la hora de contar la historia de ese período. Solo pocos libros quedaron en mi habitación, uno de ellos era El Capital, de Karl Marx, dado que entendían que era de contabilidad ya que yo era Perito Mercantil. Todos teníamos los ojos enrojecidos, sabíamos por lo que pasaría Martita si no la encontraban enseguida.
Al día siguiente, el diario Clarín no traía en tapa la noticia de la Masacre de Fátima detallando que a la vera de un camino rural, en un radio de unos cien metros se encontraron esparcidos restos humanos dinamitados de veinte hombres y diez mujeres. No contaba que en su mayoría fueron referentes sindicales de la zona norte de Buenos Aires y que estaban detenidos ilegalmente en la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, conocida como Coordinación Federal. La tapa destacaba que hubo "Sangrientos choques raciales en Sudáfrica" y "el repudio del gobierno" ante la noticia de que "fueron hallados 30 cadáveres en Pilar". Pero el diario de la corneta, no hablaba de ti, ni de tu compañero de lucha Bonifacio Díaz, también desaparecido esa misma fecha probablemente por los mismos genocidas.
 El diario no hablaba de ti en ese otoño tan frío. No contaba ni contaría que habías nacido un 6 de abril de 1952, ni que trabajabas en la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (F.A.P.A.) de Monte Grande, ni que eras sindicalista. Hasta el momento, no hay registro alguno de su paso por algún Centro Clandestino de Detención (CCD), aunque se presume que por estar dentro del Circuito Camps pasó por El Infierno (Avellaneda), por donde pasaron entre 1976 y 1978 más de 300 detenidos desaparecidos. Quizás fueron los de la Brigada de Puente 12. Marta, peronista, fue señalada como "problemática" a los represores por sus empleadores.

  El diario no hablaba de ti, pero hoy si.

 
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 14 de agosto de 2024

Sobre adopciones (I)

¿Cuánto estoy dispuesto a dar?
La palabra adoptar proviene de la combinación de «ad», que denota cercanía o
dirección hacia, y el verbo «optāre», que significa desear o escoger.
Tomamos decisiones, en la vida diaria trascendentes como un trabajo o
mudanza, Dentro de ellas, la que mas pesa es la direccionarse a proteger de
por vida a otro totalmente vulnerable. Adoptar es encaminarnos hacia un deseo
que, implica a otro que está en completo estado de indefensión sinónimo de
adoptabilidad.
Como abogada del niño, segunda promoción, he acompañado a varios pasar por este difícil trance del estado de adoptabilidad Se habla, en general,de los pesares de los pretensos adoptantes para llegar a la posibilidad de la adopción pero poco o nada se ha dicho sobre el tránsito de esos niños que han llegado al estado de adoptabilidad. Cuanta incertidumbre, mal trato, abusos, cargan sus pequeñas espaldas y sus poca historia de vida. Cuanto sus ojos han visto de las miserias del mundo adulto, cuantos insultos han recibido sus oídos y su alma, y cuantos golpes físicos que al solo decírselos te desafian con el “dale” ya nada me dolerá mas. No hay mas lugar para tanto dolor.
¿Qué esperas encontrar en un niño en estado de adoptabilidad?
Probablemente no haya vivenciado ningún concepto de familia, o alguno tan
negativo que lo llevó a esa situación de esperar que alguien lo quiera, con todo
ese gran bagaje de no ser que aportará a la relación y con un gran conocimiento del rechazo
Los procesos en el sistema de niñez, abrigan lo físico, pero no pueden llegar al
alma, no hay suficientes servicios de salud mental que puedan contener tan
vasta vacuidad del ser.
La pregunta de quien sea pretenso adoptante será entonces ¿cuánto estoy
dispuesto a dar? Medido en la cantidad de entrega de vida disponible para
rescatar a otro que está parado en todo lo que la vida le negó. Con la respuesta
a tal cuestión, el paso judicial solo será un mero trámite burocrático.
 
 
Por: Dra, Cristina Alejandra Romano

martes, 13 de agosto de 2024

Sobre adopciones (II)

 QUIERO TENER UNA FAMILIA

  Como abogada del niño, hace unos meses, participé de una audiencia donde un niño en edad preescolar, instado por el juez a decir que quería hacer de su vida, respondió “quiero tener una nueva familia” Nadie de los presentes indagó lo que esa frase significa, nadie se atrevió a entrar en ese mundo de oscuridad que te lleva a tener menos de 6 años y pedir una familia como quien pide un objeto sin saber bien que está pidiendo.
  No nos atrevemos los adultos a pensar, qué hechos de nuestro comportamiento social e individual nos lleva a que un niño tenga que estar demandando una familia. La primera respuesta fácil es que eso solo le pasa a niños, que sus padres han sido personas que han “elegido la mala vida” sin analizar demasiado el contenido, solo se repite en un total vacío del significado.
  El análisis de las circunstancias que rodean a que un niño llegue al estado de adoptabilidad no han sido encaradas como políticas públicas en sus causas sino en sus efectos. Parece químérico plantear en estos tiempos, donde el individuo y la construcción fantasiosa de las ideas predomina sobre la realidad, un análisis, minucioso de las causas por las cuales se llega a la adoptabilidad.
   Aparentemente todos nacemos de igual manera, pero no es así. Desde el niño no deseado, el impuesto o el deseado en un momento pero rechazado en otro, hacen un rompecabezas de infancias, muy difíciles de abordar. En los tres casos las necesidades de los niños son las mismas, pero no las respuestas y
estímulos que reciben.  
  El niño no deseado vive el rechazo desde la leche materna y el desamparo es total, si sobrevive a su primer año, ya lleva un sello invisible pero imborrable para el resto de su vida.
  El impuesto, por los que en la actualidad no apoyan el aborto, tampoco definen una política de niñez que los contenga en su transito por la formación a la adultez. Los obliga a nacer en la hostilidad de lo punitivo, no los contienen y luego los penalizan a tempranas edades apartándolos de la sociedad que los obligó a existir pero no los ayuda a ser.
  El último grupo es el de los niños de clase media nacidos de un proyecto de familia, que se desvanece a los pocos años, convirtiendo a los niños del divorcio como los rehenes pasivos o activos de las disputas no resueltas del ser y el parecer del mundo adulto, obligando a elegir el amor, la asistencia, el centro de vida y afectos, cuando aun no pueden entender en cabalidad por qué se ven obligados a tal elección.
  Por tanto, en el día en el que comercialmente se festeja el día del niño y se discute con ahínco si decimos niño, niñe, o niñez, en una abstracción que nos pierde del ser concreto, los invito a preguntarnos qué podemos hacer desde lo social para dar respuesta a las necesidades de estos tres grupos de niños, para que parafraseando al Nano puedan seguir jodiendo con la pelota sin que por ello sean solo una molestia del mundo adulto. 
 
Dra. Cristina Alejandra Romano

  • in