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domingo, 15 de febrero de 2026

El Guachón

 Suelo viajar en el Roca y como muchos, intento no desesperar por lo incierto de esos viajes y las vicisitudes que normalmente se atraviesan para llegar a destino, en mi caso, a mi querida Ezeiza. En esas travesías suelo leer, pero esta vez fui apartado de mi propósito por un compañero de asiento que, con entusiasmo, me impidió hacerlo. 
   Lo escuche con desganada atención parlotear sobre su descubierto secreto, sobre una conspiración que nos envuelve y necesitamos comprender pronto, ya que vamos camino al caos. Hablaba sobre un personaje siniestro que tomo el poder e intenta someternos a una irrealidad cambiante. Intente demostrarle, sin ofenderlo, que su delirio no me interesaba, prestándole más atención al desfile de vendedores de alfajores, linternas laser, y recién horneadas chipa.   
  Estaría con nosotros ese raro personaje con poderes especiales a quien describió como un supervillano en pañales: el Guachón. Éste, nos estaba envolviendo en una historia en constante evolución, una historia que refleja la naturaleza cambiante y multifacética de la locura. 
 El origen del Guachón estaría envuelto en un aura de caos y locura.  Habría sido objeto de especulaciones y teorías, pero ahora se habría revelado finalmente la verdadera historia del Guachón, desentrañando un enigma que habría cautivado a una generación de imberbes, despistados y ancianos mojados.

  Pese a mi estado ya soñoliento, lo escuche decir que el Guachón es popular por su capacidad de causar terror convirtiéndose en un símbolo de la locura. Su impacto en la cultura popular se evidenciaría en la cantidad de memes que genera, creo que dijo al son de una cumbia cantada por una pareja en el atestado coche.  

  Saliendo ya de Monte Grande, y mientras se me desdibujaba un personaje que ofrecía cuchillas afiladas, creo que me conto que del villano en cuestión, solo se sabe que fue un estudiante mediocre, un escritor copión y economista frustrado; que planeó una estafa con una tal Libra que le salió mal y que estaría actuando con una repostera tarotista. 
Tomás Müller. Libra (2025)

  Desperté al llegar a mi destino y, ahí caigo en cuenta que mi compañero no estaba y dude: o se bajó en El Jagüel, o nunca existió. De todas maneras, este viaje me dejó claro que el Guachón es un personaje que invita a la reflexión.

 

  Mientras caminaba por nuestro hermoso parque central, pensaba que la línea entre la cordura y la locura es frágil, y que la oscuridad puede acechar en los rincones más inesperados de la psique humana.

 

Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Las paradojas de la historia (II)

                                         Las paradojas de la historia (II)
Lecturas de la obra Espejos, de Eduardo Galeano
 En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.
  Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.
  La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil quinientos años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.
  Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio.
  En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay.       
  El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.
  La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.
  En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista. Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?
  Los Estados Unidos invadieron Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de los Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.
  Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak.

Las paradojas de la historia (I)

 

Las paradojas de la historia (I)

Lecturas de la obra Espejos, de Eduardo Galeano

  La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad.
  Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al Africa, no a París.
 
Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.
  Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.
  Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban doscientas mil canoas. Esta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.
  El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo diecinueve exterminó a los indios de la Patagonia.
  La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo diecinueve exterminó a los últimos indios charrúas.
  John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.
  Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.
  Dos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.

jueves, 29 de febrero de 2024

Año bisiesto

  De acuerdo a lo establecido por los egipcios y copiado por Julio César, los romanos adoptaron la idea del año bisiesto creando el calendario juliano, con el propósito de hacerlo más preciso. Para ello, el año 46 a.C. tuvo 445 días y desde el año siguiente, 365 días y bisiestos cada cuatro años. La palabra "bisiesto" viene de la frase "bis sextus dies ante calendas martii", que quiere decir: "repítase el sexto día antes del primer día del mes de marzo". Por eso el año se llama bisiesto,  aunque en realidad el día agregado fue el 24 de febrero. La fórmula no era perfecta, y tenían que quitar un día del calendario cada 128 años.
  El papa Gregorio XIII afinó el calendario juliano imponiendo el gregoriano: continuarían los bisiestos a excepción de los años múltiplos de 100 pero respetándolo si es múltiplos de 400. El año 1900 (múltiplo de 100) no tuvo un día más, pero si lo tendrá el 2024 (múltiplo de 400). También lo estableció como 29 de febrero.
  El 2024 tiene la particularidad de ser bisiesto y con ello, se ha desatado el temor de que ocurran hechos desgraciados, violentos. Quienes adolecen de cultura general (lo que va en vías de ser solucionado gracias a los documentales que podemos apreciar en la plataforma digital Tik Tok), recuerdan (o les fueron trasmitidos a través de papeles con simbologías hoy casi obsoletas) que en 1772, Francia inauguró el uso de la guillotina llenando de tragedia la historia. En 1812 Napoleón Bonaparte condujo a la muerte a 600 mil hombres que lucharon en su ejército ante Rusia. El centro de exterminio nazi, Auschwitz, fue construido en el año bisiesto 1940.
  Las señales están claras también para nuestro país, ya que en 1976 se inició la dictadura eclesiástica cívica militar con su locura genocida, y rematamos en el 2020 con la pandemia del coronavirus. Es por ello que deben tomarse serias medidas preventivas, como: 
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Nota del editor: El hombre que acompañaba esta nota fue encontrado casi sin sangre porque lo ataco una plaga de mosquitos cuando regresaba inútilmente, de intentar comprar una lapicera debido a su alto costo y de no poder tomar el colectivo, debido a que no tenía saldo suficiente. Murmuraba cosas ininteligibles como “regreso de los brujos”, “pactos preexistentes”, “ya lo viví”, “crecimiento invisible” y otras no reproducibles sin pudor.
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Nota de Redacción: No todas son pálidas, en el año bisiesto 1816 declaramos nuestra Independencia y en 1912 aprobamos la Ley Sáenz Peña, que estableció el voto universal,​ secreto y obligatorio para todos nuestros ciudadanos.
 
Juan Carlos Ramirez Leiva


sábado, 30 de diciembre de 2023

Sabidurías





No supimos enseñar los encantos de vivir con y en el otro. La inmediatez, la necesidad de la satisfacción inmediata, el mostrarse feliz por la materialidad lograda, los deja vacío por dentro.
Pretendemos llenar una botella echándole el líquido afuera, se vive vacío por dentro.


′′ Tu abuelo me propuso matrimonio con un caramelo. No teníamos nada, se arrodilló y me dijo: ′′No tengo nada ahora, solo un caramelo, pero si quieres podemos construirlo todo juntos ".
Y tú?
′′ Abrí el caramelo, lo dividí en dos y lo comimos. Desde ese momento dividimos y compartimos todo. Nos caímos, nos levantamos y construimos todo junto. Hemos vivido momentos difíciles, de cansancio, pero siempre hemos estado el uno para el otro. Hasta el último ′′
′′ Otros tiempos, abuela ′′
′′ El tiempo no cambia la forma de amar. Lo que ha cambiado es que ya no tienes ejemplos bonitos a seguir. Ahora le temen a todo. No se casan por miedo a no poder construir. En cuanto pelean se dejan porque luego creen que van a encontrar uno mejor. Siempre buscan la perfección, como si existiera. Extrañan la percepción de la realidad. De la felicidad en las pequeñas cosas. 
Hacen esta gran demostración, anillos de miles de dólares, un video exagerado para las propuestas de matrimonio y luego se pierden el momento. Esa cosa íntima que guardas en dos, solo en dos para toda la vida.
Esto es lo que les falta. El coraje de vivir la vida y el amor por lo que son y no por como lo imaginan.
Un caramelo y 71 años juntos."

El texto, autoría de Eduardo López, fue tomado del muro de Leopoldo Cruz.

Introducción: 
Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 17 de noviembre de 2023

Una síntesis de “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole

Ignatius Reilly usa gorra de cazador sobre su cabeza, una especie de globo carnoso. Es un ideólogo vividor, holgazán que desprecia a todo el mundo: homosexuales, heterosexuales, protestantes, católicos y en cuestiones de trabajos es un desastre. Define a la ciudad como famosa por sus jugadores, prostitutas, exhibicionistas, anticristos, alcohólicos, sodomitas, drogadictos, fetichistas, onanistas, pornógrafos, estafadores, mujerzuelas, por la gente que tira la basura a la calle, por sus lesbianas, e impunes sobornables. Sostiene que en la Edad Media se habría gozado de orden, tranquilidad, y unicidad con Dios; luego la Humanidad, cayó. Ignatius no apoya al Papa porque no se ajusta a su idea y, en un pasaje, le recrimina a su madre el que le este “estropeando el éxtasis religioso”.
Cuenta que, en su paso por la universidad, se creó “un comité para exigir que él corrigiese, puntuase y devolviere ensayos y exámenes” y que, armaron una manifestación ante su ventana, por donde tiró sobre sus cabezas “todos aquellos papeluchos, sin corregir”, agregando que: “La universidad era demasiado mezquina para aceptar aquel acto de desafío al abismo de la academia contemporánea.” También les dijo a los estudiantes “que, en bien del futuro de la humanidad, esperaba que todos fueran estériles”
En un altercado con un policía lo llama comunista, tras lo cual su mamá se preguntaba si se debería rezar “por un comunista”. Decide solicitar ayuda por carta para que medien con la asociación de derechos civiles ante el supuesto atropello policial pero no da pruebas e incluso afirmo que se había roto las dos muñecas con lo que la destinataria, su novia (cree que Ignatius necesita sexo), le recuerda que el nunca sale de su cuarto y que la fantasía de la detención tiene rasgos paranoicos clásicos, que Freud relacionaba la paranoia con las tendencias homosexuales aunque, sabe de su rigurosa oposición a la sexualidad de todo género. Ignatius se limita a gritarle: “¡Marrana!”. Solía pedirle a la novia que se cubriera con la pollera, que saliera de su cama e incluso la vecina le escucho decir: «Cómo te atreves. Soy virgen». Su hostilidad le era atribuida a sus fracasos e impotencia, y vociferando insultos como que a esa mujerzuela “habría que empalarla con el miembro de un garañón especialmente bien dotado”
Alguien le sugirió “organizar una estructura de partido” para “salvar el mundo”, a lo que respondió: “No hay tiempo que perder. El apocalipsis está muy próximo.” Entre las frases del candidato elegido encontramos: “La mayoría de los necios no entienden mi visión del mundo”. Ignatius responde; “Bajo tu fachada ofensiva y vulgarmente afeminada”, puede haber una especie de alma. Recomienda leer a “los últimos romanos, incluido Boecio”, profundizar en la Alta Edad Media, dejar de lado el Renacimiento y la Ilustración por ser propaganda peligrosa igual que los Románticos y Victorianos. Para la actualidad le recomendó leer Batman.
El candidato solo parece preocupado por presentar disfraces, ya que los políticos siempre dan la mano a mongoloides con atavíos étnicos y nativos. Los disfraces no pueden ser femenino pues provocaría irritación entre los votantes rurales.
Ignatius dice: “Yo actuaré como una especie de mentor y guía del movimiento, pues mis conocimientos, nada desdeñables, de la historia del mundo, la economía, la religión y la estrategia política constituirán una reserva, … En mi cerebro se desarrolla un debate ardoroso entre el Pragmatismo y la Moral.”
En su mundo tan especial, recrimina a su madre el que quiera volver a formar pareja, afirmando que el pretendiente: “Después de que se cansara de ti, probablemente centraría sus atenciones depravadas en mí. Cuando pienso en mi querido padre muerto, que aún no se ha enfriado en la tumba” (murmuró Ignatius fingiendo enjugarse lágrimas). La madre le recuerda que murió hace veinte años, a lo que responde Ignatius: Veintiuno.
Ese Ignatius era un buen chico hasta que se le murió su perro. Colocó sus restos en el living con flores y fue a ver un sacerdote a quien pidió que fuese a decirle oraciones al perro en su funeral. Como el sacerdote se negó llamó a dos docenas de amigos y colocó una cruz, se puso una capa grande, como Superman, y encendió muchas velas.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 26 de noviembre de 2021

Fontanarrosa

Hoy, 26 de noviembre, celebramos el Día Nacional del Humorista en homenaje al nacimiento de Roberto "El Negro" Fontanarrosa. Enorme talento como escritor, humorista, y buena persona, que nació un día como hoy de 1944 en la bella Rosario, provincia de Santa Fe.
Sus libros acercan el fútbol aun a quienes no les interesa ese juego como deporte, por sus humanos personajes y genialidades descriptivas que sólo quizás, logró el "Gordo" Soriano.
Probablemente el personaje que más pegó fue Inodoro Pereyra y su Mendieta, los loros, el cerdo intelectual y sexy, la indiada y demás que acompàñaban a Eulogia Tapia, su compañera, de quién sentenció Inodoro: "Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra". Comenzó a publicarla en la Revista Ortencia hacia 1972, ejemplares que guarde durante años .

"El Negro" comenzó a trabajar cuando aún no había cumplido sus veinte años, en una agencia de publicidad para la que creó el increible Boogie, el aceitoso. Dejó una numerosa producción literaria siendo su primera novela Best Seller (1981) y su primer libro de cuentos El mundo ha vivido equivocado (1982). En Rosario, el café El Cairo (Sarmiento y Santa Fe), todavía mantiene “la mesa de los galanes”, título de sus cuentos publicado en 1995.
Por estos tiempo, he comenzado a pasar a otros lectores la biblioteca que he armado y atesorado en toda mi vida. Me cuesta desprenderme de ellos pero entiendo que deben seguir haciendo volar a otras persona, dando lo que a mi supieron brindarme esos libros, y no me entristece. Pero los que aún no considero siquiera prestarlos (la forma más habitual de regalarlos), son los que componen mi estantería del Negro Fontanarrosa.
Todo rosarino él, todo canaya su vida, como el personaje que creara en un paredón en el barrio 25 de mayo, sur de Rosario (2007), tenía el corazón en su lengua. Como muchas de las personas que admiramos, era cordial pero con un grado de timidez o por su humildad, que lo llevaban a evitar en lo posible ser reconocido. Solo lo hacía detenerse y darte el gusto de entablar un pequeño diálogo, si le decías que eras canaya. Cierta vez quería obsequiarle a mi sobrino una camiseta firmada por El Negro pero, ya estaba saliendo del stand de Ediciones de La Flor (del también extraordinario Daniel Divinsky), en la Ferias del Libro en Buenos Aires. no me dejó más remedio que decirle que si no me firmaba la camiseta -obviamente de Rosario Central-, corría peligro de que se hiciera Leproso. Fue lo suficiente para que se frenara en seco, me autografiara el pedido, y en una corta plática, me dijera que conocía Ezeiza porque cuando Divinsky lo convencía de venir a Buenos Aires (odiaba venir), iba a El Ombú (Tristán Suárez), en donde su editor y su socia y pareja
Ana María "Kuki" Miler, tenían casa.
En el 2004 fue uno de los expositores en el III Congreso Internacional de Lengua Española, en donde participó con su ponencia sobre “Las malas palabras”. Con su enorme ironía y humor, preguntó: “¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad?”, logrando interminables aplausos y carcajadas.
Fue distinguido con múltiples premios, como los Konex o la Mención de Honor “Domingo Faustino Sarmiento” que le otorgara el Senado. Las necrológicas nos dicen que falleció en su querida Rosario, a los 62 años, el 19 de julio de 2007. Pero no murió, siempre nos arranca ramilletes de sonrisas.

Juan Carlos Ramirez Leiva
(Rosarino, canaya)

De regalo:
- ¡Mire esta vaca, Serafín! Musa inspiradora de miles de composiciones escolares... ¡Y ahora es acusada de traficante de colesterol por el naturismo apátrida! Nos da su leche, su carne, su cuero. ¡Lo quiero ver a usté haciéndose una campera de zapayitos!


miércoles, 21 de octubre de 2020

La oveja negra

Había un pueblo donde todos eran ladrones.
A la noche cada habitante salía con la ganzúa y la linterna, e iba a desvalijar la casa de un vecino. Volvía al alba y encontraba su casa desvalijada.
Y así todos vivían en amistad y sin lastimarse, ya que uno robaba al otro, y este a otro hasta que llegaba a un último que robaba al primero. El comercio en aquel pueblo se practicaba solo bajo la forma de estafa por parte de quien vendía y por parte de quien compraba. El gobierno era una asociación para delinquir para perjuicio de sus súbditos, y los súbditos por su parte se ocupaban solo en engañar al gobierno. Así la vida se deslizaba sin dificultades y no había ni ricos ni pobres.
No se sabe cómo ocurrió pero en este pueblo se encontraba un hombre honesto. Por la noche en vez de salir con la bolsa y la linterna se quedaba en su casa a fumar y leer novelas.
Venían los ladrones, veían la luz encendida y no entraban.
Esto duró poco pues hubo que hacerle entender que si él quería vivir sin hacer nada, no era una buena razón para no permitir que los demás lo hicieran. Cada noche que él pasaba en su casa era una familia que no comía al día siguiente.

Frente a estas razones el hombre honesto no pudo oponerse. Acostumbró también a salir por las noches para volver al alba, pero insistía en no robar. Era honesto y no quedaba nada por hacer. Iba al puente y miraba correr el agua. Volvía a su casa y la encontraba desvalijada.
En menos de una semana el hombre honesto se encontró sin dinero, sin comida y con la casa vacía. Pero hasta aquí nada malo ocurría porque era su culpa: el problema era que por esta forma de comportarse todo se desajustó. Como él se hacía robar y no robaba a nadie, siempre había alguien que volviendo a su casa la encontraba intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar. El hecho es que poco tiempo después aquellos que no habían sido robados encontraron que eran más ricos, y no quisieron ser robados nuevamente. Por otra parte aquellos que venían a robar a la casa del hombre honesto la encontraban siempre vacía. Y así se volvían más pobres.
Mientras tanto aquellos que se habían vuelto ricos tomaron la costumbre también ellos, de ir al puente por las noches para mirar el agua que corría bajo el puente. Esto aumentó la confusión porque hubo muchos otros que se volvieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.
Los ricos mientras tanto entendieron que ir por la noche al puente los convertía en pobres y pensaron -paguemos a los pobres para que vayan a robar por nosotros-. Se hicieron contratos, se establecieron salarios y porcentajes: naturalmente siempre había ladrones que intentaban engañarse unos a otros. Pero los ricos se volvían más ricos y los pobres más pobres.
Había ricos tan ricos que no tuvieron necesidad de robar ni de hacer robar para continuar siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres los robaban. Entonces pagaron a aquellos más pobres que los pobres para defender sus posesiones de los otros pobres, y así instituyeron la policía, y constituyeron las cárceles.
De esta manera pocos años después de la aparición del hombre honesto no se hablaba más de robar o de ser robados sino de ricos y pobres. Y sin embargo eran todos ladrones.
Honesto había existido uno y había muerto enseguida, de hambre.

FIN

Por Italo Calvino

miércoles, 2 de agosto de 2017

Despistados.

Nos, los despistados, tenemos cosas tan importantes en las que pensar que olvidamos cuestiones secundarias, como la fecha de los cumpleaños o herencias millonarias. Según he leído, perdemos varias cosas por día: el paraguas, el teléfono o las llaves, las que a veces no las perdemos, sólo que la dejamos del lado de afuera de la puerta.
Quién no ha perdido alguna vez el colectivo, el tren o un avión (después de todo parece algo normal, las autoridades perdieron una avioneta hace una semana y todo bien). Todos nosotros hemos perdido libros que hemos prestado, y las biromes, quién no las ha perdido por docenas, si hasta he pensado encadenarlas a mi mano. No me avergüenza decir que a veces he perdido el hilo de la conversación y quien no; si es un hilo es finito y yo no veo sin anteojos (lo que me recuerda que a veces lo pierdo y ningún drama, suelen estar sobre mi propia cabeza). He perdido peso pero no me preocupa, los recupero y amplío el finde en asado con los amigos, con aquellos que torna agradable perder… el tiempo. Aunque a veces, entre tinto y tinto, uno pierde la dignidad.

No solo a mí se me pierden las cosas, mis amigos a veces me pierden y casi siempre coincide cuando me pongo a contar cuentos, de esos de los que me olvido el final. Nunca he perdido una cuenta off shore y eso es preocupante pues al paso que voy, difícil que pueda tener una y agregarla a mi colección. Sé que me falta perder algo pero no tengo apuro, la esperanza es lo último que se pierde. Solo me preocupa algo, saber cuándo y dónde he perdido mi jopo, mi hermosa melena enrulada.

Basado en una idea de J. Rubio Hancock. Dedicado a C.A.R.

viernes, 22 de abril de 2011

Copistas al fin

Cuenta Laura Ramos que a los 17 años, escribía con una pluma que mojaba en un tintero, apoyada sobre un piano de una casa ajena (solía dormir en diversas casas de amigos de su padre, el `Colorado`Ramos). Más que escribir, cuenta, dibujaba las palabras que imaginaba podría escribir Eugenia, el personaje de Balzac. Refiere que siendo niño, Jean Paul Sartre transcribía relatos de una revista sin considerarse copista porque retocaba los nombres de los personajes. Transcribe: “Esas ligeras alteraciones me autorizaban a confundir la memoria y la imaginación. En mi cabeza se formaban unas frases nuevas y totalmente escritas con la implacable seguridad que se otorga a la inspiración. Yo las transcribía, ellas tomaban para mí la densidad de las cosas. Si, como comúnmente se cree, el autor inspirado es en lo más profundo de sí mismo, otro distinto de sí, yo conocí la inspiración entre los siete y los ocho años”(Las palabras). Laura imitaba a Sartre, quien detenía su escritura simulando que dudaba para sentirse escritor.
Cuenta Laura que en El caballo de Nietzsche, el narrador Abdelfattah Kilito habla de su niñez como copista de clásicos y como aprendiz de escritor: “Cada mañana, al despertarme, abría un cuaderno virgen y esperaba a que se produjese el milagro. Lo único que me venía a la mente eran frases de libros que había copiado. Estaba habitado por las palabras de otros. Incrustadas en mi memoria, constituían una riqueza molesta de la que no era capaz de deshacerme”.
La infinita cultura de Laura le permite recordar que Walser trabajaba como copista en la Cámara de Escritura para desocupados de Zúrich; que Bartleby, el escribiente de Herman Mellville, vive en la oficina, donde copia durante interminables horas del día y de la noche, incluso los domingos. Que los relatos de Melville y Kafka, de acuerdo a Jacques Rancière, se convierten en experiencias de pensamiento (como los textos de Levrero).
Todo su relato La terapia grafológica, nos invita a econocer nuestras limitaciones, a sentirnos más humilde. Llama a practicar la modestia del uruguayo Mario Levrero (El discurso vacío), quien en el acápite de La novela luminosa, dice: “Las personas o instituciones que se sientan afectadas o lesionadas por opiniones expresadas en este libro deberán comprender que esas opiniones no son otra cosa que desvaríos de una mente senil”.
Por: Juan Carlos Ramirez


Nota 1: Sobre el texto La terapia grafològica. Publicado en Diario Clarín. Bs As; Argentina; 20/03/2011
Nota 2: Laura Ramos nació en Buenos Aires, Argentina y pasó su infancia en Montevideo, donde fue alimentada, entre otras cosas, con sopa de letras, puré artificial y cigarrillos negros. Su madre, la revolucionaria y feminista Faby Carvallo, era conocida como “La Maga” entre su cenáculo de amigos intelectuales y bohemios de los sesenta. El nombre de guerra de su padre, el inventor del trotskismo de la izquierda nacional, era “El Colorado”, aunque se llamaba Jorge Abelardo Ramos. Laura trabajó como correctora de los libros que editaban sus padres desde los doce años. Durante el período en el que su padre se refugió en el campo mientras lo buscaba la dictadura militar, se graduó como calificadora de leche vacuna y ejerció el oficio en dos tambos de la provincia de Córdoba. Desde los dieciocho trabajó como camarera, acompañante terapéutica y editora; transcribió ensayos filosóficos de un escritor no vidente, fue redactora especial del diario “La Razón” y colaboradora de Página 12 durante los primeros tiempos de su fundación. Dirigió la sección Transformaciones de la revista El Periodista y realizó coberturas en España, México y Estados Unidos para La Razón y Clarín.
Es autora de Buenos Aires Me Mata (Sudamericana, 1993), llevada al cine en 1997, Ciudad Paraíso (Clarín-Aguilar, 1996), Diario íntimo de una niña anticuada (Sudamericana, 2002) y coautora de Corazones en llamas (Clarín-Aguilar, 1991), que lleva diez ediciones y más de cincuenta mil ejemplares vendidos “Su último libro es “La niña guerrera” (Planeta, 2010).” Sus columnas de aguafuertes en el diario Clarín eran escritas en las servilletas de los bares y discotecas y enviadas a los talleres gráficos por la madrugada. Se leían en los afterhours los sábados y los domingos, recién salidas de imprenta, mientras los acontecimientos narrados aún seguían sucediendo.
Tomado de: www.lauraramosescritora.blogspot.com (21/04/2011)

sábado, 12 de marzo de 2011

Un mate y un amor


El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.  Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda: '¿unos mates?'.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.
En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde:
'Como tomes vos'.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es querible la compañía.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.

Por: Lalo Mir. Leido en el programa 'Lalo Bla Bla' Radio Mitre (ARGENTINA)

martes, 21 de septiembre de 2010

Leyenda sobre la segunda llegada del agua clara y fresca al arroyo Gimenez

En una tierra muy, muy... cercana donde no existe más ni el ferrocarril, ni autos ruidosos que marchen por la ruta 205, ni gente con zapatillas Nike ni Adidas, dos jóvenes juegan en las márgenes del arroyuelo que hoy tiene nombre de apellido. ¿O es que el arroyo Gimenez tiene el apellido en el nombre?
Durante el atardecer es incesante el paseo de animales que vienen a asomar por el arroyo: el hocico lo que tienen hocico, pico los que tiene pico o simplemente la boca los que tienen sed; porque las aguas después de mucho tiempo han vuelto a ser claras y frescas para que beban todos los seres de esta tierra conocida. Además de refrescarse el pescuezo y las patas (y los patos, obvio), las alas, las escamas, las barrigas; algunos animales se zambullen haciendo "splash, splash" como los dos jóvenes que se agitan y chapotean tirándose agua el uno al otro.
El Dios Padre Sol atardece sobre las ruinas del viejo terraplén ferroviario, haciendo caminar su luz por la carcaza abandonada de los vagones, y de un brinco llegar y brillar sobre el asfalto desgastado y quebradizo de una ruta 205 semicubierta de cortaderas y otros pastizales para desembocar en el arroyuelo convirtiéndose en una catarata anaranjada que baja del cielo y colorea todo un poco más. A esta hora lejana, casi perdida, aparecen los dos jóvenes para jugar en secreto y a escondidas, lejos de la contaminación, porque en secreto y a escondidas se están redescubriendo como en un espejo, en las aguas del arroyo que han vuelto a ser claras y limpias.

Por: OASE. La nappe. Postizos símil historias, cuentos, poesías. Misiva Nº2; 2010.

domingo, 21 de febrero de 2010

¿Qué es la alquimia?

--Es la búsqueda de la piedra filosofal, con la cual se transmutan los metales innobles, en plata y oro; y del elixir de la vida, sustancia que permitiría alcanzar la inmortalidad, explicó el conde.
-¿Qué decís? ¡Voto a tal! -exclamó el rey-. ¡Es ésta una materia asaz peligrosa! En verdad que atenta contra la estabilidad del reino. Razón ha tenido la Iglesia en condenarla y el Santo Oficio tendría que ocuparse de esto. Sería horrible que se pudiera fabricar el oro, y que ese conocimiento se difundiera, en tal caso, no habría pobres; y, si no hay pobres, tampoco existiríamos los ricos; o hay de unos y otros o ninguna de las dos categorías; que soplar y sorber no puede junto ser.
En un mundo donde todos fueran acaudalados, no se conseguirían palafreneros ni peones ni soldados ni mozo de cordel o de espuela ni cocinero ni carpintero ni siervo ni vasallo; pero qué digo ¡pardiez!. Si no habría nobles, todo súbdito sería rey. No existiría el tributo ni el pechero: no tendrían razón de ser. Un horror, caballeros, un caos. La gente tiene la fantasía de que los que mandan, querían llenarles la bolsa y apercibirles la mesa, vanos sueños, es parte de su estupidez natural. Los gobernantes, los reyes, oídlo bien... debemos ser capaces de generar pobreza. No tendría sentido lo contrario. Tenemos que evitar el desastre. Las leyes están hechas para lograr ese resultado. Son dictadas no sólo para regir a los villanos, sino para que lo sigan siendo. Del mismo modo, los fueros se han creado, como se comprende, no solamente para nuestra protección; sino para el mantenimiento de todo este necesario equilibrio. Como veis, no es tarea fácil ser monarca. Algunos piensan que es igual a soplar y hacer botellas. Hay que prohibir que se fabrique oro-.
-Vuestra Majestad se expresa con tal claridad y explica las cosas tan bien, que es un gusto escucharlo-, dijo doña Guiomar de Castro, condesa de Treviño.

El caballero Hernán y el Adversario Invisible (pág. 115). En: La 205. Nº189; pág.2; Cañuelas.