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martes, 3 de junio de 2025

Hoy: Stuart Mill y Keynes

   La contradicción existente entre capital-trabajo y regulación-planificación y la libertad de mercado, es llevada al extremo por el neoliberalismo/anarco-capitalismo, y de ahí su crisis y su insostenibilidad. El Estado-Nación ha dejado de ser el sujeto del desarrollo capitalista, y es paulatina pero sostenidamente reemplazado por el mercado y la soberanía de las naciones tienden a ser transferidas al mercado global.  En Argentina, pero sospecho que en otras naciones latinoamericanas también, las particularidades le han permitido adquirir rasgos específicos.
  Argentina ha decidido continuar construyendo su destino dentro de la concepción utilitarista de la sociedad (individualismo extremo), bajo las formas de una democracia representativa que busca la felicidad para un núcleo posible de individuos; y lógicamente ello implica que un número indeterminado de personas vivirán en la infelicidad. El individuo ya no volverá a ser presionado para participar de la vida política y podrá dedicarse solo a su vida privada, vida que comenzará a ser regida por la libertad de empresa y de la propiedad privada. Estas premisas prácticamente nos devolverán a un "Estado de naturaleza" más grave que el de Hobbes, porque primara el egoísmo que lleva a la guerra de pocos poderosos contra todo el resto.
  El neoliberalismo se compone de individualismo, libertad económica, competencia y, esencialmente, desigualdad. En las sociedades actuales no existe la igualdad e incluso ésta no es deseada pero en la particularidad argentina, durante el Kirchnerismo, se plasmó su búsqueda en políticas regulatorias. El Estado es el único que puede regular y controlar los procesos de acumulación y distribución de la riqueza en una economía capitalista, eficazmente realizado durante la fase de "economía de bienestar" populista que comenzó a ser desandada por la última dictadura y que finalmente fuera superada por las políticas implementadas en la presidencia de Carlos Saúl Menem.
  La Argentina de los ’90 fue un experimento neoliberal periférico ejecutado por grupos económicos locales y extranjeros, con el auxilio de los partidos políticos e ideado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El aumento de la exclusión social y la pobreza, permite mensurar el éxito del modelo: la concentración de la riqueza rápidamente evadida al exterior. La rebelión urbana de diciembre de 2001 fue la expresión clara del rechazo a los niveles insostenibles de pobreza generalizada, sin embargo,  la crisis no impidió que un elevado número de ciudadanos en pos de elegir a sus representantes, la clase media en particular, añorara aquellas políticas votando en CABA a  Mauricio Macri en el 2003.
  Esta nefasta tendencia terminó aflorando nuevamente pero esta vez, en los comicios presidenciales del 2015. Claro que luego que se frenara la exclusión masificada, gracias a la política de los Kirchner y el pleno apoyo popular en su intento de superación del capitalismo neoliberal, llevando adelante una reconstrucción del Estado-Nación sobre bases más igualitarias de redistribución de la riqueza. La presidencia posterior de Alberto Fernández (2019-2023), encumbrado  por el voto peronista, nos demostró que vivíamos políticamente en un penduleo entre Stuart Mill y su propuesta de Libre mercado. y Keynes con su postulación que sostiene la intervención del Estado en momentos de crisis, y la crisis se presentó en forma de una avasallante pandemia de COVID-19. Esta, exacerbó los problemas estructurales dejando al descubierto la fragilidad del sistema de bienestar argentino y la insostenibilidad del gasto público.
  Argentina, sumergida en una crisis económica con inflación galopante, pérdida del poder adquisitivo y desencanto generalizado hacia la clase política, vio una posible salida en la propuesta de un personaje televisivo. La llegada de Javier Milei a la presidencia en diciembre de 2023, representa una ruptura con el sistema tradicional con su retórica cargada de críticas contra “la casta política”. Su ascenso fue catapultado por la combinación de cambios económicos y especialmente culturales. Nunca habían intervenido tan eficazmente los medios de comunicación y la importancia de las redes sociales propalando un radical discurso libertario. La sociedad vio en Milei una alternativa radical frente a la percepción de los  políticos como corruptos e ineficientes. Milei prometía arrasar el sistema intervencionista e implementar un sistema de libre juego del mercado, con desregulaciones masivas sin contemplar sus consecuencias sociales.
 
La implementación de medidas empobrecedoras (canasta de alimentos en relación con el poder adquisitivo salarial), y la falta de regulaciones en un contexto de creciente conflictividad, obligará a los gobernantes libertarios a demostrar su capacidad para mantener el caudal electoral necesario para seguir con un desmantelamiento del Estado. 
  Quizás, tal vez, los resultados de los próximos comicios de medio término y su impacto en la clase gobernante, permita acordar un sistema que nos allane el camino para construir una sociedad que deje de agredirse, que construya un Estado que permita el desarrollo de sus ciudadanos protegiendo, capacitando, a los que excluya. 
  Estamos viviendo un nuevo enfrentamiento en el mundo real (no académico), de las ideas contrapuestas de Stuart Mill y de John Keynes.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

lunes, 2 de septiembre de 2024

Procrastinar

  Pertenezco al selecto pero denostado grupo humano que no nos molesta procrastinar nuestras tediosas obligaciones. No es que no nos traiga problemas con nuestras relaciones, ya laborales o sociales e incluso, con nosotros mismos. Tenemos consciencia de la ansiedad, malestar e incluso, la decepción que le causamos a quienes nos están esperando puntualmente.... y nosotros no llegamos.
  Explicar el por qué somos impuntuales no tiene caso, nadie nos cree y en un rincón de nuestra honestidad, admitimos que razón, tienen. Sin embargo, ello no significa que avancemos a un cambio conductual paulatino. Y no siempre es nuestra culpa, al menos de una manera comprensiblemente generosa.
  A quién no le ha pasado que saliendo con tiempo suficiente para nuestro compromiso, nos encontramos con alguien que hace mucho que no vemos y por tal, sería una descortesía no pararnos a conversar, o pusimos mal la alarma, perdimos el tren y el siguiente no salió a horario, nos olvidamos de algo fundamental, etc, etc. Son situaciones comunes, razonables, creíbles hasta que nos suceden con mucha asiduidad.

  Como no podemos cambiar nuestro destino de procrastineros irremediables culpa seguro, de una conspiración universal, aceptamos estoicamente nuestro destino y nos sumamos al movimiento que ha logrado que se nos reconozca nuestro hado.
  Nosotros, los que llevamos adelante una tan heroica como inútil batalla contra cronos, tenemos nuestro día de reconocimiento y premio. El Procrastinators Club of América, fundado por Les Waas en 1956, estableció que el 5 de septiembre es el "Día de Llegar Tarde". La motivación fundacional era brindarnos la tranquilidad, el descanso, de dejar para mañana lo que podríamos hacer hoy.
  Lo que de esto sufrimos, debemos conocer que los estudios científicamente elaborados han concluido en que buscamos generar adrenalina extra y que nos divertimos cuando actuamos contra el reloj, cuando desafiamos su impecable e inapelable andar. Hacer las cosas con tiempo, no nos sirve.

 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Nota del editor: Esta nota debería haber salido el año pasado, pero no llegó a tiempo.

sábado, 30 de diciembre de 2023

Sabidurías





No supimos enseñar los encantos de vivir con y en el otro. La inmediatez, la necesidad de la satisfacción inmediata, el mostrarse feliz por la materialidad lograda, los deja vacío por dentro.
Pretendemos llenar una botella echándole el líquido afuera, se vive vacío por dentro.


′′ Tu abuelo me propuso matrimonio con un caramelo. No teníamos nada, se arrodilló y me dijo: ′′No tengo nada ahora, solo un caramelo, pero si quieres podemos construirlo todo juntos ".
Y tú?
′′ Abrí el caramelo, lo dividí en dos y lo comimos. Desde ese momento dividimos y compartimos todo. Nos caímos, nos levantamos y construimos todo junto. Hemos vivido momentos difíciles, de cansancio, pero siempre hemos estado el uno para el otro. Hasta el último ′′
′′ Otros tiempos, abuela ′′
′′ El tiempo no cambia la forma de amar. Lo que ha cambiado es que ya no tienes ejemplos bonitos a seguir. Ahora le temen a todo. No se casan por miedo a no poder construir. En cuanto pelean se dejan porque luego creen que van a encontrar uno mejor. Siempre buscan la perfección, como si existiera. Extrañan la percepción de la realidad. De la felicidad en las pequeñas cosas. 
Hacen esta gran demostración, anillos de miles de dólares, un video exagerado para las propuestas de matrimonio y luego se pierden el momento. Esa cosa íntima que guardas en dos, solo en dos para toda la vida.
Esto es lo que les falta. El coraje de vivir la vida y el amor por lo que son y no por como lo imaginan.
Un caramelo y 71 años juntos."

El texto, autoría de Eduardo López, fue tomado del muro de Leopoldo Cruz.

Introducción: 
Juan Carlos Ramirez Leiva

domingo, 15 de agosto de 2021

Ética, un concepto poco conocido

El presente no pretende ser un tratado de filosofía, ni siquiera un ensayo; es una reflexión sobre una palabra que desgraciadamente a muchos les es extraña, o por lo menos lejana. Del diccionario: "El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba ‘morada’, ‘lugar donde se vive’, y que terminó por aludir al “carácter o modo de ser” peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: moral). La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que, incluso, ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia. La moral es un conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones etc., de un colectivo, que constituye un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y establecida" (Gran Enciclopedia Universal; Espasa Calpe). No quisiera contradecir a la Gran Enciclopedia pero creo que existe una diferencia entre la "ética" y la moral. La moral se relaciona con los valores y principios aceptados como ideales por una sociedad en un momento histórico dado. En tanto la ética es única, universal y eterna. Es el sentido del justo obrar siempre. Tiene que ver más con lo justo que con lo bueno. Con la conciencia humana del recto obrar. En la misma definición del diccionario está la diferencia: se vive con "ética", se acostumbra a la "moral". La mayoría de las actividades profesionales tienen establecido un "Código de Ética". Incluso existe un "Código de Ética de la Función Pública" y una "Oficina Nacional de Ética Pública". Éstos últimos se basan en la idea rectora de que el fin de la función pública es la realización del bien común, y orientado principalmente a la educación ética y a la prevención de conductas disfuncionales que pudieran facilitar la realización de actos de corrupción. En él se establecen como Principios rectores que deben guiar la acción del funcionario los de probidad, prudencia, justicia, templanza, idoneidad y responsabilidad. (Preguntémosnos: ¿Estos valores se pueden imponer, se pueden aprender? ¿Se puede ser ético en una función pública o laboral y no serlo el resto del tiempo?) Todos estos códigos son meras tentativas ideadas por los seres humanos, para tratar de imponer virtudes éticas a través de las leyes. Pero volvemos al principio. La ética está por sobre la humanidad y sus pininos de imponer la rectitud del obrar. Volvemos al principio: la ética es única y se vive día a día, minuto a minuto. La ética se vive. La moral se aprende y se puede educar. Como dijera Jaime Barylko: "desechamos la ética y glorificamos la libertad, entendiendo a ésta como el derecho absoluto a ignorar a todos los demás, a favor de una autorrealización extremista y sin contemplaciones frente a los otros. La Ética pública se nos transforma en palabras, en frases, en discursos." Hoy, hay autodenominados líderes políticos que nos explican que no es ético trabajar (en la profesión de abogado o en cualquier otro trabajo digno y honesto como el resto de los ciudadanos del llano), pero sí lo es vivir (y muy holgadamente) de las “donaciones” que cada mes le hacen los legisladores que responden al líder y que fueron elegidos a dedo por él; incluso lo han asentado por escritura pública como expresión de “transparencia”. Amigos, les tengo una buena noticia: la ética es patrimonio de la humanidad, todos la tenemos al alcance de la mano para vivirla, aunque existan algunos que la nieguen, o que se nieguen a vivirla, o que renieguen de ella. Está ahí, y la ven, la escuchan, la sienten, la palpan en cada uno de sus actos. Vivir la ética es poder dormir tranquilo con relación a nuestro accionar diario, pero, por otra parte no poder dormir frente a una injusticia que afrenta no al propio individuo, sino a la humanidad, al desvalido, a la naturaleza, o al fruto más insignificante de la creación. La ética nos rebela contra aquéllo que agrede a lo universal, Decía Santo Tomás de Aquino que la ley natural contiene principios normativos, que se hallan en nosotros como inclinaciones naturales (hábitos) y de los cuales el primero es: ha de hacerse el bien y evitarse el mal. Escribe Jaime Barylko: “Narciso sólo se ve a sí mismo, y se aplaude. Es el hombre de la calle, y es el político. (Yo agrego él y su propio ombligo, y nada ni nadie más). Se retroalimentan recíprocamente. La mano en la lata es producto de la cabeza en la lata. Buena gente. Solamente irresponsable. Etica es responder.” John Holloway refiriéndose a la ética, y en especial a la ética científica dice que para pensar seriamente en cambiar el mundo hay que hacer a un lado la toma del poder, obliga a pensar lo absurdo, a pensar en forma absurda, a contrapelo, en contra de la corriente del pensamiento científico imperante. En este rincón que tomamos para dejar discurrir el pensamiento libre y complejo me atrevería a arriesgar que el gran enemigo de la ética es el ejercicio del Poder.... y especialmente el Ejercicio del Poder por el Poder mismo. En síntesis, podríamos definir a la ética por sus antonimias: egoísmo, indiferencia, falta de utopías, negación de lo universal, negación del otro, ensimismamiento en el uno mismo, el todo vale pero sin valores, la inmediatez, la soberbia, la ambición desmedida, el materialismo a ultranza, el sálvese quien pueda, .... y tantas otras antidefiniciones que a cada uno de los lectores se les ocurran... Ética es sentir que el otro existe y que yo soy uno más del universo, tan pequeño o tan grande como cualquier otro, y además tan finito, tan de paso como todos. Vivir la ética es vivir el sol de cada día, vibrar al unísono con el universo, fluir.

Por: María Amelia López de Militelli

miércoles, 4 de marzo de 2020

Hermanos

Tener hermanos es un privilegio que te da la vida, es el gran regalo que te hacen tus padres. Generalmente son diferentes, tanto en lo físico como en la personalidad, pero comparten algo en común: el amor que se dispensan mutuamente (aunque entre varones, las expresiones cariñosas rara vez ocurren).
Un hermano no es tu hijo, pero lo cuidarás aunque sostengas y actúes como si no te importara. los hermanos no son tus padres, pero te retaran y se enojaran si consideran que deben hacerlo. Tus hermanos te amaran siempre, incluso, pese a tus yerros o descuidos. Siempre peleas con tu hermano pero acudes a su rescate tanto como él, te salva en situaciones de peligro de chancleteada por parte de mamá. Y ante el desafío externo, no hay muro más poderoso que pueda construirse.
Ya de grandes, siempre es tu fuente de consulta, siempre es el recurso al que acudís y es más, viene antes de que se lo pidas o siquiera, que les cuentes tus cuitas o apremios. Los años anulan las subordinaciones que se establecen de pequeños, tanto el privilegio de ser el menor y el más mimado por tus padres, como el de ser el mayor, al que los más chicos deben hacerle caso so pena de retos al regresar a casa.
Los hermanos comparten historias y emociones, y un legado en común. Mi hija mayor, el día en que trajimos a casa a su recién nacida hermana, las observó detenidamente por largo rato y luego preguntó, muy seriamente: "Y esta cosa ¿Qué es?" Esa bebe dejó de ser la menor cuando nueve años después, llegó la "Benjamina" y así nació un trío que disfrutamos con su mamá, todo el tiempo.
Hoy celebramos en Argentina el Día de los Hermanos, una fecha establecida para estimular la actividad comercial, para que se compren obsequios. El más valioso que recibí en mi vida, ocurrió cuando tenía casi cinco años, y es la persona más generosa y amable que pueda conocerse: MI HERMANO.
Los hermanos pueden ser biológicos, del corazón, o de la vida, no interesa el fundamento notarial, solo importan los sentimientos. A todos los que tienen hermanos: ¡Feliz día!

miércoles, 8 de agosto de 2018

Sobre la historia desbocada.


La siguiente nota es una transcripción de las palabras que pronuncie en un acto académico en el INSP Elvira J. R. de Voglino, en septiembre del 2O1O. Las publico por considerar que sus propuestas son aún vigentes.

"La historia ha dejado de ser previsible. Sin embargo, no está atravesada enteramente por el azar, penetrada por la incertidumbre, ni ha cobrado una vida independiente del hombre. Pero si está claro que ya no es más la historia de un plan elaborado por divinidades, ni de la del progreso liberador de miserias a través de la bienaventuranza de la ciencia y de la economía camino de completar su copa y rebalsar alegrías; mucho menos aún es la historia de la lucha de clases en dónde la diferencias finalmente son eliminadas y el socialismo triunfa.
Hoy la historia ya no contiene verdades e impuso a Nietzsche en cuanto no hay hechos, sólo interpretaciones. Es más, cualquier verdad hoy, y quizás siempre lo fue, es sólo una creación del poder. Pasamos de Kant y Marx, a un imperecedero Homero y a un descarnado Foucault. Y he aquí el verdadero problema, el sujeto histórico con el que nos hemos identificado buena parte de nosotros, mujeres y hombres, ha sido expulsado del protagonismo. Ha perdido su rol de sujeto social revolucionarios y justiciero. Y al decir de José Pablo Feinmann, la historia: “Se ha desbocado y no sólo desconocemos su rumbo. Le tenemos miedo.”
Tendremos que crear la diversidad como concepto ordenante y no como exclamatoria sin contenido. El poder imperial hoy cuenta una sola historia. Ya no nos queda siquiera, la posibilidad de escuchar la Leyenda Rosa española junto con la Leyenda Negra británica, no es posible tal divergencia cuando para evitarlas, el Imperio decide cuándo, cómo y contra quién, hay que llevar adelante una guerra preventiva, vender armas a países en conflicto y sin contradicción alguna, ganar el Premio Nobel a la Paz, como algo natural y naturalmente aceptado porque el sujeto crítico ha sido y es reprimido.
Posibilitar el resurgimiento de la conciencia crítica significa comenzar a superar la limitación que imponen los monopolios en los medios de comunicación. Y en esto tenemos que hacer nuestro fundamental aporte como docentes, crear contextos pluriculturales en el aula. Tenemos que trabajar para que nosotros, como sujetos históricos, dejemos de ser pensados y comencemos a pensar, dejemos de ser hablado y podamos hablar, dejar de creernos libres y comenzar a serlo, dejar de tenerle miedo al devenir histórico y comenzar a participar en la construcción de la historia."

Hoy, aún en nuestro complicado presente, vemos con satisfacción como las mujeres han sabido construir su propio espacio y formas de lucha, en la búsqueda de dejar de creernos libres y comenzar a serlo.


Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 18 de abril de 2018

Ser feliz

La vida feliz no es más que una. Lo que la sitúa en el mejor de los estados no es su magnitud, sino su calidad: así, larga o corta, dilatada o concentrada, distribuida por muchos campos o muchos deberes, o reducida a uno, es siempre igual.
Quien la valore por el número, la medida o las partes, elimina de ella lo que tiene de excelente. ¿Y que es lo excelente de la vida feliz? El ser plena. El fin del comer y el beber creo que es saciarse. Hay quien come más, hay quien come menos, pero ¿qué importa? Ambos quedan saciados. Hay quien bebe más, hay quien bebe menos, pero ¿qué importa? Ambos han apagado la sed.
Hay quien ha vivido más años, y hay quien ha vivido menos, pero no importa si los muchos años del primero lo hicieron igualmente feliz que los pocos años del segundo.
Aquel que tú llamas menos feliz no lo es, pues la palabra feliz no admite diminutivo. Quien es fuerte está libre de temor; quien esta libre de temor queda libre de tristeza; quien está libre de tristeza es feliz.

SÉNECA, Lucio Anneo (¿47- 65). Fue preceptor de Nerón. Acusado de conspirar contra el emperador, se suicidó abriéndose las venas. El fragmento pertenece a una de sus
Cartas morales a Lucillio.

domingo, 31 de diciembre de 2017

¡2018!


Es claro que es el trato personal lo que nos humaniza; brindamos y nos da vida cada abrazo,  cada conversación, cada cruce de miradas, furtivas o compartidas. Sin embargo he aprendido en los últimos tiempos la valía de poder compartir sentires por las redes virtuales; me ha permitido reirme/acompañar/aprender, en fin, de alguna manera gozar siempre de la amistad que me brindan, aunque no nos conozcamos personalmente.

Pasamos momentos intensos en emociones, desde sonrisas que no alcanzan a contener carcajadas, hasta llantos del alma (que no necesita de lágrimas). Es decir, vivimos intensamente. Sin dudas, también deseo que nos pase lo mismo en el próximo año pero con menos virtualidad entre nosotros, con más humanidad, con más carnalidad.

Que nuestros días venideros sigan teniendo esos picos de felicidad que nos hace alegrar y agradecer por estar vivos. Honrar la vida dijo la poetisa Eladia Blázquez: “Merecer la vida es erguirse vertical,/ más allá del mal, de las caídas.../Es igual que darle a la verdad,/y a nuestra propia libertad/¡La bienvenida!”

Esa es mi promesa y mi deseo para todos ustedes.

¡Feliz Noche Vieja! ¡Bienvenido Año Nuevo! Feliz 2018!

¡Feliz Vida!

Juan Carlos Ramirez Leiva.

martes, 10 de mayo de 2016

65 y sumando

La negación de la edad es una tontería. No le tengo miedo a esta etapa que empieza a los sesenta años. Ser sexagenario no está tan mal. Cuando acudo a un gimnasio o cuando salgo a trotar, nadie piensa que no quiero aceptar que no soy un pendejo; por el contrario, algunos dirán con simpático asombro: ¡Miralo al viejito! Cumplir seis décadas es estar frente a una encrucijada, frente a la decisión de elegir nuestro próximo derrotero: nos convertimos en un trasto viejo, en un desubicado, o en un hombre maduro que comienza su andar de viejo sabio, de quien comienza a adivinar los finales de las películas sin dejar de disfrutarlas por ello.
Tener la certeza de ya no ser joven no me lleva a coincidir con Georges Bernard Shaw y pensar que la juventud es un defecto que se cura con el tiempo, prefiero si referirme al acerto de Alejandro Pushkin, aquel que decía: Feliz aquel que fue joven en su juventud, feliz aquel que supo madurar a tiempo. El miedo a la vejez es un invento del capitalismo, es la prolongación del consumismo: se demanda más cremas antiarrugas y no solo me refiero al viagra, sino a teñidos más sofisticados que la tradicional carmela, a usar colita en el pelo o aritos; y si pertenecemos a una capa de ingresos altos, hasta podemos llegar a intentar la gran Legrand. El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno.
En nuestras vidas vamos superando, viviendo, distintas etapas: somos niños, jóvenes, adultos, y finalmente el premio de llegar a viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida y si negamos una, tendremos problemas. Cuando por no acceder a un mínimo de confort o cuando se nos forma exclusivamente en un mundo de concentradas riquezas materiales, perdemos la infancia y perderemos la capacidad de soñar, de ser creativos. Si se nos reprimió la adolescencia a fuerza de tener que ser adultos o empastillarnos y sus variantes, vamos a perder la rebeldía. Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. Como sostiene el psicólogo Alfredo Moffat (Terapia de Crisis. La emergencia psicológica), en cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.
Ser un geronte es una etapa muy rica porque es la época de la reflexión, es cuando podemos expresarnos como filósofos y de sentir la fuerza de la libertad sartreana. Algunos comienzan a temerle a la muerte; de todas maneras, el final del proceso de la vida es un tema negado en nuestra cultura. La agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos al inicio.

Se puede tener setenta, ochenta, noventa o más años años, y tener proyectos, que es lo que aleja a la muerte. Lo decía Pichón Rivere anciano: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”. El tema es la construcción de la esperanza.
Buscaré no convertirme en un trasto viejo y disfrutar el camino a la vejez, sin ignorar sus miserias pero sin dejar de disfrutar sus ventajas. Y no es algo que parezca difícil. Pensaré qué cosas haré apenas termine esta, siempre viviré el hoy y querré hacerlo mañana. Daré un sentido al tiempo. Así lo aprendo en la serenidad de mi padre, en los planes para continuar el futuro que me cuenta mi noventosa madre; porque después de todo, los padres que no le tienen miedo a la muerte educan hijos que no le tienen miedo a la vida.

Post scriptum: Publique esta nota cuando cumplí sesenta años; hoy, cinco años después, no tendría nada para agregar salvo, que lo estoy disfrutando mucho, que sigo teniendo proyectos, y que amo la vida más que nunca.
Mi padre partió a los 91 años y nos enseñó que teníamos que aceptar la muerte como parte inseparable de la vida; mi madre hoy tiene 95 años y medio, y sigue haciendo planes para mañana.

Juan Carlos Ramirez.

sábado, 7 de mayo de 2016

Herramientas



Cuenta Pablo De Santis, que de chico le sorprendía que su padre se detuviera delante de las ferreterías, y se preguntaba ¿Qué podían tener de interesante taladros, pinzas, martillos, caja de herramientas? Sin embargo años después descubre, como muchos, que él mismo se quedaba extasiado delante de las máquinas que no sabía para qué servían, o herramientas que jamás iba a usar. Observa que a todo el mundo le pasa más o menos lo mismo, nos sentimos atraídos por objetos alejados de nuestras experiencias y habilidades.
En la nota, nos trae que estaba mirando la vidriera de una librería cuando un hombre se detuvo admirado por los títulos o las portadas de colores, pero su esposa lo arrastró del brazo al grito de “¡Esos no, esos son libros para leer!”. Sintió en el hombre el mismo asombro ante los libros que el que sentimos todos ante la más complicada herramienta.
Que nos atraigan las cosas que nos interesan es algo lógico; que nos atraiga lo que no nos interesa es un enigma. En un mundo dominado por lo virtual, por las representaciones, es decir, de ausencias, los objetos no electrónicos recuerdan la experiencia de hacer algo con las manos: reparar muebles, escalar una montaña o pintar un cuadro. Toda la actividad humana es fascinante, y cualquier instrumento que permita modificar la realidad es heredero de la primera herramienta del hombre, haya sido una cuchara o un hueso para partir cabezas (como propone la película 2001 – Odisea del espacio). Nos gustan estos instrumentos ajenos porque nos hablan de la capacidad de transformar las cosas, sostiene De Santis.
La educación es también una herramienta y como tal, modifica realidades, y como instrumento no me es ajeno. Es lo que conozco y sin embargo, siempre me fascina, como cuando escuchaba y veía en acción a mis profesores explicándome química, procesos sociales, hablando en otros idiomas, descubriéndome los mundos de la literatura o los juegos matemáticos. Sustituían mis ausencias, mis representaciones, mis saberes previos basados generalmente en pensamientos mágicos. Modificaban mi futuro y potenciaban mi capacidad de elección.
Sostiene el escritor que al ver objetos alejados de nuestra experiencia y habilidades, nos hacemos conscientes de las vidas posibles que hemos dejado atrás. Nos recuerdan que por cada elección que tomamos, muchas otras quedaron abandonadas. Detrás de los objetos acechan las capacidades que no desarrollamos, las experiencias que no tuvimos. La capacidad de elección nos recuerda la libertad sartreana pero qué hay de las ataduras del desconocimiento, la que narraba el Sócrates de Platón. La herramienta educativa es la vía para lograr mayores/mejores libertades. Es la más adecuada para abrir caminos a vidas posibles o, empujar peligrosamente hacia los destinos cerrados.
Nuestro trabajo como docentes logra que la vida se aparte de las ficciones alejando al estudiante de las posibilidades de un final único, lo que le quitaría sentido a nuestras historias. Los educadores somos los pretendidos idóneos, titulados o no –siempre el oficio pesa-, somos los que estamos posibilitando ampliar las posibilidades de tomar decisiones, aún, las equivocadas.

Por Juan Carlos Ramirez