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lunes, 13 de abril de 2026

Educación y familia (II)

  La educación no debe limitarse a la transmisión de conocimientos sin incluir la formación en valores y actitudes positivas. Es necesario que los docentes motiven, que contagien entusiasmo; claro que ningún docente podría lograrlo si no se alimenta su propia motivación, si no se siente acompañado por la comunidad. Y ahí entra el tema de la familia.
  La autoridad del docente es una construcción social en donde interviene el conocimiento, la capacidad de enseñar, la coherencia, y la valorización de la escuela por parte de la familia. Si como adultos, apañamos incondicionalmente a nuestros hijos/alumnos, estamos diciéndoles que los docentes no son confiables, y por lo tanto, no vale la pena seguirlos. El resultado inmediato es que nuestros hijos “tienen que ir a la escuela porque es obligación”, y se pierde la perspectiva de que “pueden ir a estudiar porque es su derecho”, y que la obligación de los padres es enviarlos, facilitarles los estudios, educarlos para que puedan construir su tiempo con mayor justicia social.
  La seducción del aprendizaje es la consecuencia de un proceso de buena enseñanza centrada en una exigencia coherente y la autoridad de un docente capacitado, acompañado por la familia. El rol de los padres, de cualquier integrante de la familia incluso en su acepción más amplia, es fundamental. No solo refiero al valor que le den a la escuela, sino el respeto hacia la figura del maestro/profesor. Por más esfuerzo que realicen los docentes dentro del aula, la valorización comienza en el hogar, es tarea familiar.
  No es absorbente la tarea de acompañar a nuestros hijos; y si lo es, son nuestros hijos. Debemos alentarlos, marcarle sus logros; considerar que no es lo mismo acentuar el qué nota va a sacar, que decirle que “aprenda todo lo que pueda”. Facilitarle el acceso al conocimiento, crearles entornos de aprendizajes; no hacerles la tarea, ayudarlos a organizar su tiempo (fundamental), darles reglas.
 
  Evitemos desvalorizar a la escuela frente a los niños, el respeto de los chicos es en buena medida, reflejo del respeto que ven en los adultos. Acerquémonos a las instituciones y presentemos nuestras dudas y requerimientos, involucrémonos con sus necesidades y demandas. Si no podemos acudir a las reuniones, tratemos que algún familiar o allegado, acuda.
  El pacto tácito con la escuela siempre comienza confiando en el rol docente, en su criterio. En cuanto a nos, los docentes, recordemos que: “El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos ya no obedecen a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está muy lejos” (sacerdote egipcio; 4000 AP).

Juan Carlos Ramirez Leiva


lunes, 16 de febrero de 2026

Educar no es adoctrinar. Adoctrinar es clausurar la pregunta. Educar es abrirla.

  Hay un termómetro infalible para medir un país: la sala de profesores. No los discursos, no las estadísticas, no las jornadas pedagógicas con mate lavado. Allí conviven el cansancio, la vocación, la bronca y el silencio. Si en una sala de profesores no se habla de la actualidad, de lo que nos aqueja como ciudadanos, algo está roto. ¿Cómo podemos comprender a nuestros alumnos y sus contextos si el silencio nos limita? ¿Cómo leer sus angustias, enojos, miedos, si evitamos hablar sobre el mundo que nos atraviesa? 
  La educación siempre fue un campo de batalla simbólico. Desde los debates fundacionales de Domingo F. Sarmiento hasta las luchas docentes del siglo XXI, la escuela fue el espacio donde se disputó el sentido del país. Hoy la disputa ya no es abierta, no se da en la plaza ni en el aula con argumentos: se da en voz baja. O peor, no se da. Incluso hay un convencimiento instalado en un sector del cuerpo docente que repite: “siempre cobramos mal, no solo en este gobierno”, como si la persistencia histórica de la injusticia pudiera convertirse en coartada para la resignación, como si la costumbre del deterioro nos eximiera del compromiso de luchar por transformarlo.
  La palabra “política” se convirtió en mala palabra. Como si educar no fuera un acto político. Como si enseñar historia, literatura o ciencias sociales pudiera hacerse en una burbuja aséptica, sin contexto, sin preguntas incómodas. Como si formar ciudadanos críticos no implica necesariamente incomodar.
  Se acusa a los docentes de adoctrinar por invitar a pensar. Pero el verdadero adoctrinamiento es el que se ejerce sobre el cuerpo docente para que se calle. Para que no opine. Para que no vincule el contenido con la realidad. Para que no incomode. Para que no despierte.
  Cuando en la sala alguien se atreve a tocar un tema importante —pobreza creciente, violencia institucional, vaciamiento cultural, precarización laboral— la conversación se desvirtúa, se relativiza. Se banaliza. Se convierte en chiste o en anécdota menor. Y siempre aparece el chiste oportuno, la bomba de humo perfecta que descomprime cualquier intento de reflexión colectiva. Se ríe. Se dispersa. Se olvida. Pensar parece un exceso. Buscar respuestas, una impertinencia.
  La educación no se deteriora solo cuando faltan recursos o se caen los techos. Se deteriora cuando el miedo o la apatía colonizan el pensamiento. Cuando la autocensura se naturaliza. Cuando discutir el presente se vuelve sospechoso. Una escuela que no puede hablar de la realidad que la atraviesa está condenada a simular. Simular que enseña ciudadanía sin ejercerla. Simular pensamiento crítico mientras esquiva lo crítico. Simular neutralidad cuando lo que hay es silencio. Y esto ya lo vivimos.
  La sala de profesores debe ser laboratorio de ideas, espacio de construcción colectiva. Debería ser el lugar donde ensayamos entre pares, el espíritu crítico que intentamos sembrar en nuestros alumnos.
Sin embargo, se parece más a una sala de espera: cada quien mirando su celular, cuidando no decir demasiado. L
a acusación de adoctrinamiento funciona como disciplinamiento. No hacia los estudiantes, sino hacia los docentes. El mensaje implícito es claro: “Enseñen contenidos, no contexto. Repitan programas, no preguntas. Cumplan horarios, no incomoden”. Cuando la educación calla, otros hablan. Y no siempre para ampliar derechos o fortalecer la democracia.
  Esa escena, repetida en las escuelas, es más elocuente que cualquier análisis político sobre el por qué de nuestra actual situación social. Pueblo adormecido, convencido de lo que otrora se llamó esperar que la riqueza "se derrame" sobre nosotros los proletarios, profesionales o no.
 Qué debemos esperar del futuro. Cómo transformarlo. Cómo viabilizar las propuestas para ir hacia una mayor justicia social, hacia dejar de tener como mandamases a caricaturas de señores medievales. Por qué nos estamos dejando morir de angustia por no poder satisfacer necesidades familiares aún con sobrecargas laborales. No tengo las respuestas, pero si tengo en claro que la apatía, el dejar transcurrir, no es el camino.


Nota: Elaborado sobre un texto de Gabriel Artes Visuales


Juan Carlos Ramirez Leiva

 

lunes, 18 de agosto de 2025

¡Ay, niños míos!

   Hace unos días se dio un decreto en el cual solo se oficializa que se denominará Día del niño, en vez del Día de las niñez. Parece cuando menos, una cruel burla.
  Si bien es muy cierto que corresponde morfológicamente hablar de niño, concreto, y no de niñez porque eso pone la etapa etaria en una forma abstracta, vacía y sin una persona de carne y hueso dentro de tal sustantivo, la centralidad es que fue el único anuncio con respecto a los niños argentinos que dieron las autoridades en lo que va del año; al menos teniendo en cuenta que hay mas de un 50 por ciento de la población infantil bajo la línea de pobreza.
  Es como hasta paradójico que este año, el Día del niño coincida con el recuerdo del General San Martín. Les propongo repasemos la vigencia de sus conocidas máximas:

* Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican*. Pareciera una quimera cuando un niño autista tuvo que lograr a través de una sentencia judicial que, nada más ni nada menos, el presidente tuviera que disculparse por su ofensa por sus expresiones.
* Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira*. Se habla que las tasas de pobreza caen mientras aumenta el desempleo en los padres de los niños. Las cuentas no son difíciles.
* Inspirarla gran confianza y amistad pero uniendo el respeto*. Cómo enseñar este principio en las escuelas, cuando los insultos son tweets oficiales presidenciales.
* Estimular en Mercedes la caridad con los pobres*. En un país con más del 50 por ciento de niños pobres, a sus padres que recogen cartones para llevar el sustento diario, se les imponen multas de tres salarios mínimos, condenándolos por tanto a la inanición, esperando ver el cadáver de esos niños por las veredas para corroborarlo.
*Respeto sobre la propiedad ajena* Este si parece tener vigencia, en el sentido que Eladia nos enseñó en Chiquilin de Bachin.
* Acostumbrarla a guardar un secreto*. Cuando se busca penalizar las denuncias por falso testimonio, como contar mi secreto de abuso. Nadie me creará y encima me castigarán. Buen recurso impuesto por los pedófilos.
* Inspirarla sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones*. Cómo enseñar la tolerancia cuando la idea es exterminar al otro. Cuando el que siente y piensa distinto debe ser exterminado.
* Dulzura con los criados, pobres y viejos*. Qué difícil enseñar indulgencia con los ancianos cuando los niños ven como se agrede a sus propios abuelos cuando reclaman sus derechos.
* Que hable poco y lo preciso*. Esta máxima nos abre el debate, dado que ha cambiado tanto la forma de comunicarse que directamente no se habla. *Acostumbrarla a estar formal en la mesa*. Me pregunto si esta máxima esta vigente, cuántas mesas familiares usted conoce hoy en día.
* Amor al aseo y desprecio al lujo*. No hay forma de que tenga vigencia en tiempos del Dios consumo.
* Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.* Para actualizar esta máxima tendremos que definir a qué Patria nos referimos hoy en día. Difícilmente sea la que San Martín tuviera en mente cuando escribió estas líneas, lo mismo con el concepto de libertad, palabra tan desgastada por el uso últimamente hasta utilizada en una misma línea con un insulto y gritada a vos en cuello en foros internacionales por las máximas autoridades.
  Por tanto propongo que, el próximo domingo con o sin regalo material, demos como presente a nuestros niños el recuerdo de estas máximas con el sentido que don José le diera cuando se las regaló a su hija.


Por: Dra. Cristina Alejandra Romano.

jueves, 3 de julio de 2025

Lo que se dice cuando no se escucha

 El artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño, dice: “Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.”


  Hubo recientemente dos casos de niños, que se expresaron y fueron reprimidos por el Estado que debe protegerlos y garantizar que este artículo se cumpla porque la Convención de los derechos del Niño, es parte de la Constitución Nacional. Uno, es el caso de la niña gaseada en la cara por un efectivo de las fuerzas policíacas y el otro, el niño maltratado verbalmente por el presidente de la Nación, en un post.
  Lo notable fue la reacción de una parte de la sociedad, que culparon a los padres. Los han insultado de todas las formas posibles. No se detuvieron por un minuto a pensar en esos niños y en tantos otros, que no son noticia de los medios pero que deben transitar a diario los juzgados de familia, en un 80 por ciento de los casos a causa de los comportamientos de esos mismos padres. En esos contextos, como abogada de esos niños, me ha tocado atravesar por toda esa telaraña de prejuicios de los adultos que rodean al niño, tanto de efectores institucionales como de los responsables directos del niño.
  A pesar de todo ello, las voces de los niños tratan de levantarse pidiendo por   el   efectivo cumplimiento de sus derechos constitucionales. Es muy difícil que   realmente sean escuchados atentamente y que sus opiniones sean tenidas en cuenta.
  Estamos ante un fenómeno social muy particular donde los adultos apoyan fagocitar el sentir, pensar y hasta la salud de su propia cría pero a su vez, se autoproclaman en contra del aborto mientras apoyan la punibilidad de niños de 13 años, una cuestión los niños tratan de levantarse pidiendo por el efectivo
que está socavando las esencias mismas del ser humano como especie. ¿Será la efectivización de un cambio de modelo de sociedad, o el fin de una era? Tal vez la respuesta este en el número de seres que conformen esa parte de la sociedad y las propuestas en acto de quienes estamos en la vereda opuesta de ese accionar.
 
Dra. Cristina Alejandra Romano

martes, 10 de junio de 2025

Día contra la explotación infantil

  Hoy, 12 de junio, en las efemérides encontramos que la OIT lo estableció como el Día contra la explotación infantil. Esto me recuerda que el diputado Alberto Benegas Lynch, declaró oportunamente: “Libertad es que si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitas en el taller, puedas hacerlo”, agregando que el Ministerio de Educación es un “comité de burócratas”. Las autocalificadas “personas de bien” se horrorizaron ante tales manifestaciones pero, como está ya naturalizado se aceptó que en 2025 el gasto en educación ejecutado por Nación se reduzca, pasando del 0,91% a 0,88% del PIB. Entre 2023 y 2024 la caída fue del 1,48% a 0,91%, muy lejos de lo que prescribe la ley de educación de 2006 que, obliga a destinar el 6 por ciento del PIB a educación. 
  En la asignación se quitó el incentivo docente en los sueldos y se subvencionó a los niños que concurren a escuelas privadas… El mercado en su esplendor.
  No hay cifras de explotación infantil en la Argentina en los últimos años pero, ninguno de nosotros se asombra al ver niños en las noches limpiando parabrisas, ni vendiendo…. Todos los vemos…. Hasta le hemos dedicado tangos como Chiquilín de Bachin…. La explotación romantizada.
  Hoy, los invito a reflexionar: ¿Qué nos lleva a admitir esta situación y luego pedir que los encierren a los 13 años, cuando los hemos empujados al delito con nuestra indiferencia? 

Por: Dra. Alejandra Cristina Romano



Chiquilin de Bachin
Por las noches, cara sucia
De angelito con bluyín
Vende rosas por las mesas
Del boliche de Bachín
Si la luna brilla
Sobre la parrilla
Come luna y pan de hollín
Cada día en su tristeza
Que no quiere amanecer
Lo madruga un seis de enero
Con la estrella del revés
Y tres reyes gatos
Roban sus zapatos
Uno izquierdo y el otro también
Chiquilín
Dame un ramo de voz
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí
Chiquilín
Cuando el sol pone a los pibes
Delantales de aprender
él aprende cuánto cero
Le quedaba por saber
Y a su madre mira
Yira que te yira,
Pero no la quiere ver
Cada día, en la basura
Con un pan y un tallarín
Se fabrica un barrilete
Para irse y sigue aquí
Es un hombre extraño
Niño de mil años
Que por dentro le enreda el piolín
Chiquilín
Dame un ramo de voz
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí
Chiquilín de Bachín
Compositores: Astor Pantaleon Piazzolla, Horacio Ferrer

miércoles, 14 de agosto de 2024

Sobre adopciones (I)

¿Cuánto estoy dispuesto a dar?
La palabra adoptar proviene de la combinación de «ad», que denota cercanía o
dirección hacia, y el verbo «optāre», que significa desear o escoger.
Tomamos decisiones, en la vida diaria trascendentes como un trabajo o
mudanza, Dentro de ellas, la que mas pesa es la direccionarse a proteger de
por vida a otro totalmente vulnerable. Adoptar es encaminarnos hacia un deseo
que, implica a otro que está en completo estado de indefensión sinónimo de
adoptabilidad.
Como abogada del niño, segunda promoción, he acompañado a varios pasar por este difícil trance del estado de adoptabilidad Se habla, en general,de los pesares de los pretensos adoptantes para llegar a la posibilidad de la adopción pero poco o nada se ha dicho sobre el tránsito de esos niños que han llegado al estado de adoptabilidad. Cuanta incertidumbre, mal trato, abusos, cargan sus pequeñas espaldas y sus poca historia de vida. Cuanto sus ojos han visto de las miserias del mundo adulto, cuantos insultos han recibido sus oídos y su alma, y cuantos golpes físicos que al solo decírselos te desafian con el “dale” ya nada me dolerá mas. No hay mas lugar para tanto dolor.
¿Qué esperas encontrar en un niño en estado de adoptabilidad?
Probablemente no haya vivenciado ningún concepto de familia, o alguno tan
negativo que lo llevó a esa situación de esperar que alguien lo quiera, con todo
ese gran bagaje de no ser que aportará a la relación y con un gran conocimiento del rechazo
Los procesos en el sistema de niñez, abrigan lo físico, pero no pueden llegar al
alma, no hay suficientes servicios de salud mental que puedan contener tan
vasta vacuidad del ser.
La pregunta de quien sea pretenso adoptante será entonces ¿cuánto estoy
dispuesto a dar? Medido en la cantidad de entrega de vida disponible para
rescatar a otro que está parado en todo lo que la vida le negó. Con la respuesta
a tal cuestión, el paso judicial solo será un mero trámite burocrático.
 
 
Por: Dra, Cristina Alejandra Romano

martes, 13 de agosto de 2024

Sobre adopciones (II)

 QUIERO TENER UNA FAMILIA

  Como abogada del niño, hace unos meses, participé de una audiencia donde un niño en edad preescolar, instado por el juez a decir que quería hacer de su vida, respondió “quiero tener una nueva familia” Nadie de los presentes indagó lo que esa frase significa, nadie se atrevió a entrar en ese mundo de oscuridad que te lleva a tener menos de 6 años y pedir una familia como quien pide un objeto sin saber bien que está pidiendo.
  No nos atrevemos los adultos a pensar, qué hechos de nuestro comportamiento social e individual nos lleva a que un niño tenga que estar demandando una familia. La primera respuesta fácil es que eso solo le pasa a niños, que sus padres han sido personas que han “elegido la mala vida” sin analizar demasiado el contenido, solo se repite en un total vacío del significado.
  El análisis de las circunstancias que rodean a que un niño llegue al estado de adoptabilidad no han sido encaradas como políticas públicas en sus causas sino en sus efectos. Parece químérico plantear en estos tiempos, donde el individuo y la construcción fantasiosa de las ideas predomina sobre la realidad, un análisis, minucioso de las causas por las cuales se llega a la adoptabilidad.
   Aparentemente todos nacemos de igual manera, pero no es así. Desde el niño no deseado, el impuesto o el deseado en un momento pero rechazado en otro, hacen un rompecabezas de infancias, muy difíciles de abordar. En los tres casos las necesidades de los niños son las mismas, pero no las respuestas y
estímulos que reciben.  
  El niño no deseado vive el rechazo desde la leche materna y el desamparo es total, si sobrevive a su primer año, ya lleva un sello invisible pero imborrable para el resto de su vida.
  El impuesto, por los que en la actualidad no apoyan el aborto, tampoco definen una política de niñez que los contenga en su transito por la formación a la adultez. Los obliga a nacer en la hostilidad de lo punitivo, no los contienen y luego los penalizan a tempranas edades apartándolos de la sociedad que los obligó a existir pero no los ayuda a ser.
  El último grupo es el de los niños de clase media nacidos de un proyecto de familia, que se desvanece a los pocos años, convirtiendo a los niños del divorcio como los rehenes pasivos o activos de las disputas no resueltas del ser y el parecer del mundo adulto, obligando a elegir el amor, la asistencia, el centro de vida y afectos, cuando aun no pueden entender en cabalidad por qué se ven obligados a tal elección.
  Por tanto, en el día en el que comercialmente se festeja el día del niño y se discute con ahínco si decimos niño, niñe, o niñez, en una abstracción que nos pierde del ser concreto, los invito a preguntarnos qué podemos hacer desde lo social para dar respuesta a las necesidades de estos tres grupos de niños, para que parafraseando al Nano puedan seguir jodiendo con la pelota sin que por ello sean solo una molestia del mundo adulto. 
 
Dra. Cristina Alejandra Romano

  • in
  • Adopciones (III)

      ¿Para qué un abogado del niño?
      La ley 14568 creo la figura del abogado del niño, como consecuencia del
    cumplimiento de la incorporación de la Convención de los derechos del niño, a
    la Constitución en la reforma de 1994.
      Tras diez años de su promulgación nos preguntamos ¿Para qué es necesario un  abogado del niño? Los juzgados de familia, penales, civiles, aunque usted no lo crea, están plagados de procesos donde las sentencias surten efectos sobre niños y adolescentes. Una adopción, un abrigo, una violencia, un alimento, causan efectos directos en la vida de un niño.
      Por lo general los organismos de niñez, las asesorías, los adultos relacionados con el niño se reúnen para decidir la vida de ese niño, pero el niño no está, pareciera un objeto que no siente ni piensa. “Lo que digan las niñas no será vinculante” oí decir hace poco en una audiencia donde se decidía la vida de tres adolescentes.
      Mas aún en las adopciones,esos niños, los mas vulnerables, los que están a   merced de que un adulto tenga la valentía de dar de su ser para protegerlo, debe ser escuchado, pero no en formalismo de la conocida en la jerga judicial como audiencia de artículo 12, en referencia al artículo 12 de la Convención de los derechos del niño, sino tomando en cuenta que no se puede decidir sobre una vida como si fuera un objeto.
      Es lamentablemente común, que los  niños sean rechazados por los adoptantes. Luego de ser evaluados por equipos de psicólogos los adoptantes pasan un periodo de 6 meses en los cuales conviven con los niños, y luego deciden la permanencia o no con esos niños…. No hay previsto un dispositivo profesional que acompañe en ese periodo de encuentro de historias de vida, deseos de fantasía, de concepto y vivencias a esa nueva relación.
      Lamentablemente, muchos adoptantes, llegan a la instancia cargados de ilusiones, anhelos, fracasos y fantasías de lo que es adoptar. No admiten que
    el niño se rebele, sea violento o que no obedezca las normas intrafamiliares en
    el primer intento. No logran entender que el camino es el de dar todo y tal vez
    en algún momento se recoja fruto o el fruto que se recogerá, no sea el soñado.
      Vienen las objeciones, las quejas, y los tratos hasta violentos. Con quien pueden los niños plantear los efectos de esta nueva relación si no tiene su abogado? Si alguien no boga por sus derechos…. Si alguien no levanta su voz entre tantos adultos que hablan “en difícil” sobre sus vidas…. “no valora todo lo que hice por el/ella” se escucha en las audiencias, “nadie me ayuda” dicen los pretensos adoptantes. El niño, ¿qué dice? ¿ puede decir? ¿qué ocurre con ese niño tras el rechazo del adulto? Los caminos luego son el de no ser, nadie los prepara para la vida adulta……Y luego la sociedad pretende sancionarlos cada vez a mas temprana edad.
      ¿Qué ocurre con los niños victimas de violencia? ¿Con aquellos niños que por ser rechazados en instancia de adopción deben salir solos a la vida adulta y transitar la institucionalización como único referente de contención?
    ¿Los hijos del divorcio que se pierden en la contienda adulta sin que nadie escuche sus necesidades? Hasta el niño que necesita un tratamiento médico y el sistema de salud no se lo escucha.
     El abogado del niño, en una sociedad compleja y con mirada adulto céntrica, es la voz de aquel que no tiene voz para evitar una sociedad resentida que busque en la agresión por cualquier vía su única forma de expresión. Por tanto, todos los que tratamos con estos bajitos, debemos tener una preparación especial, los abogados no solo tenemos que tener conocimiento en Derecho, sino que debemos tener un intensa preparación para abordar el acompañamiento de una etapa etaria tan frágil y con tantos efectos en la vida social actual y futura.
     En cada juzgado debiera ser obligatorio el control de la participación de un abogado del niño en cada expediente que involucre derechos de los tales. No considerar que las causas con efectos sobre niños son una mas sino que son las expectativas presentes y futuras de una vida mas. Las políticas públicas de niñez tienen que tener un mismo objetivo en las distintos poderes y funcionarios.
     Las leyes están, solo se necesita la decisión social y política de efectivizarlas en su real cumplimiento.

    Dra. Cristina Alejandra Romano

    miércoles, 17 de abril de 2024

    Nuevas viejas defraudaciones

       Las ideas socialmente dominantes en la década de 1990, tendieron a hacernos creer que por tener relaciones carnales con un imperio, nuestro país se transformaría en imperialista y pasaría a integrar el ansiado Primer Mundo. En tanto, se llevaban adelante brutales transferencias de ingresos que empobrecieron materialmente nuestras vidas a la par que nos agotaron espiritualmente. Entre las políticas empleadas con tal fin se utilizaron el anular las utopías.
    Hoy ha retornado con fuerza el pensamiento mágico y se engaña a los jóvenes haciéndoles creer que en una treintena de años, cuando ya no sean jóvenes y los adultos mayores de hoy ya no existan, vivirán en un paraíso que los poseedores de las grandes riquezas crearan para ellos. Están convencidos que ni el trabajo es el camino, ni los estudios son las herramientas; solo tick tock como fuente de información y formación, adoradores de influencers a sueldos del capital financiero.
    La Escuela, como institución, sirve tanto para reproducir las condiciones sociales de la sociedad en un por venir, como para transformarla. Hoy clamamos por retomar valores que desde el Estado no hemos enseñado, que los jefes de familia han abandonado y en el que los jóvenes, no creen. Nostalgiosos del pasado, adhirieron a la leyenda que encuentra Dorothy en la entrada del castillo de la bruja en El Mago de Oz: “Yo que tú, desandaba lo andado”.
    Suena lógico que si el camino transitado no nos condujo a lo ansiado por la sociedad, un importante sector de esta decidiera volver sobre sus pasos. Nuevos políticos jugaron con esta idea y nos bombardearon con promesas de cambios mágicos: en el futuro -cuando este ya haya pasado- se vivirá ejerciendo derechos a la salud, educación, recreación y lo que el nuevo creyente desee, incluso, dispondrán de dólares (con valor uno a uno), y lideraremos otro Nuevo Orden Mundial: el Mundo Libertario. Mientras tanto, disfrutamos las fotos de cómo El Líder maneja una testarossa eléctrica y es calificado apto para manejar aviones de combate, estacionados en una pista (Hegel y Marx sonríen mefistofelicamente).
    Tanto el filósofo alemán Johann C. Schiller como J. G. Fichte, dejaron sentado hace doscientos años que en el presente convergen las líneas del desarrollo histórico y que toda época es encarnación concreta de una idea. Estas pueden ser pautas para pensar y encauzar nuestro tiempo. No podemos volver hacia atrás y reproducir las condiciones sociales del pasado; la vida no es un laboratorio ni la historia es cíclica, es dialéctica. Parece que estamos decididos a retomar caminos que parecieron adecuados para otra sociedad que transito el mismo espacio pero no nuestro tiempo. Trabajadores sin derechos, regulaciones ni certezas que permitan vivir y pensar en familia: sin niños con derecho y obligación de estudiar.
    Nuestro presente nos exige dejar de sufrir melancolías por “pasados gloriosos” que solo beneficiaron a familias de la élite dominante y a una burguesía pequeña pequeña, mientras que el resto del ejido social tuvo que levantar ollas populares, salir a las calles y morir para que los que les siguieron, pudieran construir esta sociedad, que aún lucha por la distribución más equitativa de los ingresos.
    En "Un mundo feliz" (Aldous Huxley, 1932), se presenta una distopía que anticipa el manejo social de las emociones por medio de drogas combinadas. Hoy esas drogas son las redes sociales y los medios de comunicación, sumadas  a las tradicionales: ignorancia, pereza.
      Decía Moreno, el Mariano, que: "Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía." Tratemos de evitar nuevas defraudaciones, las que ahora vienen de la mano de un flautista que no es de Hamelín ni de Anillaco. 

    Por: Juan Carlos Ramírez Leiva

    martes, 5 de marzo de 2024

    La mujer en la colonizacion y en el poscolonialismo

     Colonización de África

    A principios del siglo XIX, la presencia europea en África se había reducido a factorías comerciales en la costa occidental. Pese a que Gran Bretaña (1807), Holanda (1814) y Francia (1818), habían declarado ilegal la trata de esclavos esta actividad siguió siendo lucrativa, en tanto las expediciones al interior buscaban nuevas rutas y objetos para “un comercio nuevo y legítimo”. Durante la época del imperialismo europeo, no cabía posibilidad de afianzar las riquezas de las diversidades culturales de pueblos que terminaban siendo despreciados como “salvajes”, lo que justificaba la necesidad de civilizar y educar a estas “tribus” africanas tanto como a los asiáticos.

    Colonización y género

    Fue de alto impacto el control administrativo colonia en cuanto a mujeres y sexualidad. Se puso énfasis en el manejo de la moralidad, con legislaciones que tendían a evitar relaciones interraciales. Las mujeres africanas, que habían gozado de instancias laborales, participativas y sociales, fueron desplazadas por el reforzamiento del liderazgo masculino que junto con lo misional cristiano cristalizaron nuevos papeles sociales limitantes. Fueron aplicadas prescripciones sexuales específicas según la etnia, se intervino en la cultura (vestimenta, costumbres, tabúes), pretendiendo evitar la contaminación y decadencia moral según el criterio de la potencia colonizadora. La inequidad de género se profundizo pasando las mujeres a ser subalternas y peligrosas porque podían contaminar a los varones europeos. Se utilizó la sexualidad, maternidad y concubinato para el control social pero, hubo contradicciones y transgresiones que eludieron el diseño, Sin embargo, la idea de inferioridad por su género, color de piel y etnicidad, continuó en los espacios simbólicos de las niñas, madres, hermanas, esposas y viudas, que vieron condicionadas sus relaciones interpersonales y sociales por la androcentricidad.

    Estados pos coloniales y la situación de la mujer

    Se pensó que las mujeres africanas lograrían efectos reparadores luego de la opresión colonialista, que se ensaño con ellas por ser mujeres y negras. En las estrategias femeninas anticoloniales, se destacó la idea de un afrocentrismo nacido de una comunidad imaginada con un pasado en común, que pervivió en las diásporas y migraciones. Surgieron lideres políticas femeninas de acciones urbanas con acciones e ideas de resistencia antiopresivas y antirraciales.

    Las mujeres africanas evitaron la trampa de la dualidad hombre dominante frente a la mujer subalterna, que evita responsabilizar a las políticas coloniales de sometimiento, ya que ello era ajeno a su papel histórico en la familia y sociedad en general. La hegemonía cultural capitalista presenta a la mujer como una bestia de trabajo rodeada de hijos famélicos culpa del hombre africano, y no del sistema económico impuesto con su elevada concentración de riqueza, magramente distribuida.

    Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

    Bibliografia: 
    Acholonu, Catherine O. Citada en saeeg.org 2019
    Aidoo, A. Ata. La mujer africana hoy. Publicación de Africa World Press 1998
    de los Reyes, M. Javier. África y sus mujeres. Reflexiones sobre el feminismo poscolonial africano. 03/2019 
    Ferro, Marc (Dir) La colonización. Una historia global. Mexico SXXI. 2000
    Hobsbawm, E. La era del capital 1848 1875. Barcelona Critica. 1988,
    Sàez Suárez, A.Mari. Feminismos en la antropología. XVIII Jornada de Antropologia Ankulegi
    Stoler, Ann Archivos coloniales y artículos de gobierno. Citado por saeeg.org (informe 2019)


    miércoles, 7 de septiembre de 2022

    Neocapitalismo y educación inclusiva

    Se planteaba Eduardo Rosenzvaig, hace exactamente una docena de años, qué les proponía el capitalismo a los jóvenes. Entendía que primero les ofrecía más capitalismo; en segundo lugar los llenaba de vacíos; en tercero premiaba con el éxito si uno lograba llenarse de capitalismo y de vacíos. En caso de no alcanzar el éxito, proponía como cuarta medida, el autismo. La educación del capitalismo debía servir para las cuatro requisitorias: más capitalismo, más vacíos, más éxitos, más autismo, con menos Tierra, menos Hombre y menos Sociedad. 
    Todo lo que se hace en las ciudades de marchar contra la inseguridad es un absurdo porque la inseguridad es el propio corazón del capitalismo, desde la flexibilización laboral a la cajera del súper trabajando sin el sueño peligroso de un embarazo, pero también la inestabilidad de las bolsas, del salario, del arrastre en las crisis, o los vaivenes del rating como certificado de “calidad” de la cultura. 
    También Rosenzvaig sostuvo tempranamente que el capitalismo odia hoy a los jóvenes porque no los necesita o necesita a unos pocos y no sabe qué hacer con el resto, Requiere de pocos jóvenes sabiendo que el resto se volverá violento contra él, percibiendo su exclusión. Con el paso de la revolución industrial a la cibernética floreció una tecnología productiva capaz de provocar la absoluta abundancia. Pero se creó la abundancia superflua, se contaminó la Tierra, se empobreció a los hombres y la abundancia liberadora quedó postergada y enterrada. 
    Los deseos de los jóvenes casi no provienen de ellos mismos sino de las empresas que financian a los Tinelli, las Susana y las Mirtha , presentes o futuras. Los jóvenes que no alcanzan el éxito capitalista son castigados/llenados. con deseos creados por esas empresas. El Paraíso al que hoy se les invoca descendió del automóvil a la telefonía móvil. Con el coche viajaban, con el celular se comunican con animadores televisivos para votar (gastando sus propios datos), para votar por un sueño que no les pertenece en tanto sus sueños (que sí les pertenecen) se hundirán en lo imposible. La autoestima se promueve por el tipo de celular que se posee. Si uno quiere ser el mejor, no tiene que ser ni el más solidario ni el más estudioso ni el más contestatario, debe tener lo máximo. Puede avizorarse que si no alcanza o se sostiene en el éxito que el capitalismo propone, el “tener para ser” será abandonado por el “mirar para ser”. Si no viste a un Don Nadie en TV, si no viste un tiktok en las redes, no se existe. 

    Aunque les moleste a los progres pro bono y promoción escolar indiscriminada sin escolarización, los jóvenes pobres con esta educación son los primeros que fracasan. Si fracasa la educación, fracasa la sociedad, la que induce a los jóvenes a dejar de ser estudiantes para pasar a ser indiferentes ante el conocimiento, cuando se les anula la curiosidad, cuando se les demuestra que el conocimiento a nadie le interesa. La escuela puede constituir resistencia, o bien domesticación e indiferencia. El capitalismo asegura que quiere lo mejor para la sociedad y para ello demuestra a los jóvenes cómo el socialismo fue lo peor para la sociedad y por ello cayó. Pero esconde bajo una alfombra de hormigón armado que la crisis del capitalismo actual, una crisis civilizatoria, está poniendo en riesgo la vida humana sobre el planeta. De manera que otro modelo construido sobre las ruinas que él va dejando, no sólo es posible sino que parece ser la única alternativa. 
    Los hombres ofrecen resistencia al sistema de dominación sólo si tienen convicción. La educación pública que queremos discutir está llamada a crear resistencia y convicción, con metas superadoras de la apatía actual. Si quienes elegimos para que gobiernen nos traicionan utilizando los organismos del estado para formar una sociedad ágrafa, que no comprende ni respeta los valores deseables para nosotros mismos, para el bien común, deberemos enfrentar estas políticas, Si los sindicatos relacionados con la educación no representan ideales y se nos presentan como colaboradores en la formación de una sociedad sin metas, revisemos los docentes cómo elegimos a nuestros representes. La educación debe servir para comprender la realidad y brindar herramientas que sirvan para transformarla y no para esconderla falseando evaluaciones. Las realidades por más dura que fuesen, se vuelven ominosamente más dura cuando no se resuelven problemas que además, jamás son planteados. 
    La Escuela debe preparar a los hombres para que entiendan que no hay nada más seguro a la Tierra, al Hombre y a la Sociedad que los jóvenes. En esta coyuntura, los estamos dejando morir en algunos casos literalmente, en el resto, no dándole metas, herramientas, ni valores.

    Por: Juan Carlos Ramirez Leiva