Aun hoy hay quienes niegan el Terrorismo de Estado, alegando que “No fueron 30 mil” o que “hubo una guerra”, sosteniendo los discursos de la dictadura que justificaba el genocidio en busca de impunidad. El número total de detenidos-desaparecidos y de víctimas del Terrorismo de Estado no lo conocemos porque fueron acciones clandestinas, aunque ya antes de 1980 habían admitido más de 22 mil víctimas, y luego siguieron asesinando, aun en democracia, como fue el caso de Jorge Julio López.
El número de 30.000 es símbolo de la lucha por los derechos humanos, por la no repetición y de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Aun hoy existe un pacto de impunidad por el cual nunca han revelado ni cuántos ni quiénes fueron las víctimas, ni cuál fue su destino final, ni que ha sido de los bebes apropiados.
Madres, Abuelas, familiares y sobrevivientes enfrentaron la dictadura, y a ellos debemos seguir acompañándo porque sólo con Memoria, Verdad y Justicia, podemos sostener el Nunca Más.
Sin dudas, las Madres de Plaza de Mayo fueron el símbolo más poderoso porque clamaban por saber qué había sido de sus hijos. Y dando vueltas a la Pirámide de Mayo fueron una presencia constante desde diciembre de 1977. Por ello fueron secuestradas Azucena Villaflor, organizadora de Madres de Plaza de Mayo, y las monjas francesas francesas Alicie Domon y Léonie Duquet, meses antes había sido secuestrado y torturado Adolfo Pérez Esquivel.
Desde 1980 fueron instaladas las consignas de “Aparición con Vida”, y “Juicio y castigo” y tras la derrota de la Guerra de Malvinas, comenzó el declive del régimen militar. A 50 años del Golpe de Estado, sin contar que en el período 1973=1976 fueron asesinados entre 1.500 y 2.000 personas por la Triple A, el Estado asesino 30.000 personas.
Hoy sabemos que el Genocidio fue ejecutado para imponer un modelo económico, eliminando toda disidencia. Se han llevado adelante más de 300 juicios, unos 1200 represores fueron condenados por secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, dinamitar cadáveres. Hicieron desaparecer personas de todas las edades: bebes, adolescentes, ancianos, apropiación de niños y patrimonios.
El Plan Genocida impacto en nuestro actual municipio ocultando los cadáveres de Eduardo Alberto Delfino, cuyos restos fueron encontrados en un enterratorio clandestino en el basural del Cementerio de Avellaneda. No tuvieron el mismo consuelo los familiares de Marta “Martita” Cecilia Alonso, de cuyo paradero aun no sabemos nada, tal como en el caso de Eduarto “Toto” Ramos Mejía.
