miércoles, 15 de septiembre de 2021

¡Fiesta!

Los que transitamos nuestra séptima década, valoramos y disfrutamos del democrático ejercicio de emitir nuestro voto. Don Hipólito Yrigoyen abrió el camino a la expresión de las clases populares que Domingo Perón empoderó en su máxima expresión, pero no fue fácil sostener ese mecanismo de convivencia. Los Libertarios del 55, las luchas contra Onganía y sucesores, la agonía del 76 y la desesperación de Balbín para salvar la democracia, y sobrevivir a la dictadura genocida, nos permite valorar como la gran fiesta cívica, que lo es, el de que todos disfrutemos la soñada igualdad ciudadana. No importa credo, instrucción, riquezas ni coherencias: un ciudadano igual un voto. El artículo 16 de nuestra Carta Magna in factun: todos somos iguales ante la ley.
Las luchas rememoradas foguearon y nos forjaron en la Resistencia, en el de aceptar que “ir perdiendo” no significa ser derrotados ya que integrar el oficialismo o la oposición es a lo que se aspira para difundir y discutir ideas. Desde la recuperación de la Democracia, con la que se come y cura, hemos asistido a 22 comicios, 20 entre elecciones presidenciales y legislativas, una Consulta Popular (1984) y una Convención Constituyente (1994). Todas ellas trajeron alegrías y desencantos pero, todas representaron una nueva esperanza.
Las recientes PASO y sus resultados, representa la satisfacción de los que hicieron las cosas bien, de que se les reconoce lo actuado; representa que deberán escuchar más y proceder mejor para seguir teniendo el honor de ser elegidos por los conciudadanos; representa que como legisladores serán la voz de las minorías; representa quizás, que no se supo explicar o convencer a la ciudadanía de que eran necesario otros abordajes, otros caminos.
En noviembre llevaremos a cabo la culminación de esta previa. Elegiremos representantes que deberán deliberar en nombre de nuestro pueblo, tal como lo establece el artículo 22 de nuestra Constitución Nacional. Siempre la idea será avanzar por nuevos derechos (como lo soñó Palacios, como luchaban los protagonistas de La Noche de los Lápices), y consensuar nuevas obligaciones en contrapartida. Entonces el sol democrático, seguirá iluminándonos.

Juan Carlos Ramirez Leiva

domingo, 15 de agosto de 2021

Ética, un concepto poco conocido

El presente no pretende ser un tratado de filosofía, ni siquiera un ensayo; es una reflexión sobre una palabra que desgraciadamente a muchos les es extraña, o por lo menos lejana. Del diccionario: "El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba ‘morada’, ‘lugar donde se vive’, y que terminó por aludir al “carácter o modo de ser” peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: moral). La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que, incluso, ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia. La moral es un conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones etc., de un colectivo, que constituye un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y establecida" (Gran Enciclopedia Universal; Espasa Calpe). No quisiera contradecir a la Gran Enciclopedia pero creo que existe una diferencia entre la "ética" y la moral. La moral se relaciona con los valores y principios aceptados como ideales por una sociedad en un momento histórico dado. En tanto la ética es única, universal y eterna. Es el sentido del justo obrar siempre. Tiene que ver más con lo justo que con lo bueno. Con la conciencia humana del recto obrar. En la misma definición del diccionario está la diferencia: se vive con "ética", se acostumbra a la "moral". La mayoría de las actividades profesionales tienen establecido un "Código de Ética". Incluso existe un "Código de Ética de la Función Pública" y una "Oficina Nacional de Ética Pública". Éstos últimos se basan en la idea rectora de que el fin de la función pública es la realización del bien común, y orientado principalmente a la educación ética y a la prevención de conductas disfuncionales que pudieran facilitar la realización de actos de corrupción. En él se establecen como Principios rectores que deben guiar la acción del funcionario los de probidad, prudencia, justicia, templanza, idoneidad y responsabilidad. (Preguntémosnos: ¿Estos valores se pueden imponer, se pueden aprender? ¿Se puede ser ético en una función pública o laboral y no serlo el resto del tiempo?) Todos estos códigos son meras tentativas ideadas por los seres humanos, para tratar de imponer virtudes éticas a través de las leyes. Pero volvemos al principio. La ética está por sobre la humanidad y sus pininos de imponer la rectitud del obrar. Volvemos al principio: la ética es única y se vive día a día, minuto a minuto. La ética se vive. La moral se aprende y se puede educar. Como dijera Jaime Barylko: "desechamos la ética y glorificamos la libertad, entendiendo a ésta como el derecho absoluto a ignorar a todos los demás, a favor de una autorrealización extremista y sin contemplaciones frente a los otros. La Ética pública se nos transforma en palabras, en frases, en discursos." Hoy, hay autodenominados líderes políticos que nos explican que no es ético trabajar (en la profesión de abogado o en cualquier otro trabajo digno y honesto como el resto de los ciudadanos del llano), pero sí lo es vivir (y muy holgadamente) de las “donaciones” que cada mes le hacen los legisladores que responden al líder y que fueron elegidos a dedo por él; incluso lo han asentado por escritura pública como expresión de “transparencia”. Amigos, les tengo una buena noticia: la ética es patrimonio de la humanidad, todos la tenemos al alcance de la mano para vivirla, aunque existan algunos que la nieguen, o que se nieguen a vivirla, o que renieguen de ella. Está ahí, y la ven, la escuchan, la sienten, la palpan en cada uno de sus actos. Vivir la ética es poder dormir tranquilo con relación a nuestro accionar diario, pero, por otra parte no poder dormir frente a una injusticia que afrenta no al propio individuo, sino a la humanidad, al desvalido, a la naturaleza, o al fruto más insignificante de la creación. La ética nos rebela contra aquéllo que agrede a lo universal, Decía Santo Tomás de Aquino que la ley natural contiene principios normativos, que se hallan en nosotros como inclinaciones naturales (hábitos) y de los cuales el primero es: ha de hacerse el bien y evitarse el mal. Escribe Jaime Barylko: “Narciso sólo se ve a sí mismo, y se aplaude. Es el hombre de la calle, y es el político. (Yo agrego él y su propio ombligo, y nada ni nadie más). Se retroalimentan recíprocamente. La mano en la lata es producto de la cabeza en la lata. Buena gente. Solamente irresponsable. Etica es responder.” John Holloway refiriéndose a la ética, y en especial a la ética científica dice que para pensar seriamente en cambiar el mundo hay que hacer a un lado la toma del poder, obliga a pensar lo absurdo, a pensar en forma absurda, a contrapelo, en contra de la corriente del pensamiento científico imperante. En este rincón que tomamos para dejar discurrir el pensamiento libre y complejo me atrevería a arriesgar que el gran enemigo de la ética es el ejercicio del Poder.... y especialmente el Ejercicio del Poder por el Poder mismo. En síntesis, podríamos definir a la ética por sus antonimias: egoísmo, indiferencia, falta de utopías, negación de lo universal, negación del otro, ensimismamiento en el uno mismo, el todo vale pero sin valores, la inmediatez, la soberbia, la ambición desmedida, el materialismo a ultranza, el sálvese quien pueda, .... y tantas otras antidefiniciones que a cada uno de los lectores se les ocurran... Ética es sentir que el otro existe y que yo soy uno más del universo, tan pequeño o tan grande como cualquier otro, y además tan finito, tan de paso como todos. Vivir la ética es vivir el sol de cada día, vibrar al unísono con el universo, fluir.

Por: María Amelia López de Militelli

jueves, 5 de agosto de 2021

Día del Montañista

Hoy 5 de agosto se celebra el Día del Montañista, fecha que coincide con el día de la Virgen de las Nieves, patrona de las actividades de montaña y venerada por esta causa por la comunidad cristiana desde hace más de 1600 años.
En nuestro país, se recuerda a los deportistas de montaña con una ceremonia en el Cementerio de Puente del Inca, con una ofrenda floral en homenaje a todos los que han perdido la vida en la montaña. Siguiendo los registros, el 14 de enero de 1897 el suizo Matthias Zürbriggen hizo cumbre en el Cerro Aconcagua. Fue Nicolás Plantamura, quien pertenecía al Ejército Argentino, el primer argentino en hacer cumbre en el Cerro Aconcagua el 8 de marzo de 1934. Pese a estos registros, puede afirmarse que, al menos los intentos de ascender las más altas cumbres de Argentina, fueron los pueblos originarios andinos, de acuerdo a los conocimientos que permitieron encontrar sus ofrendas, por ejemplo, en el Llullaillaco.
 

2011 Volcan Tromen - Neuquen
¿Qué se siente al escalar una montaña? Probablemente la mayoría concuerde con lo que yo he sentido: alegría, alcanzar un estado de plenitud, ansiedad. También dolor físico e incluso: miedo.
Los aficionados que no hemos tenido un entrenamiento profesional, no nos sentimos amilanados por ello. No siempre hacemos cumbre, pero siempre sentimos el gozo de ver más lejos, de superar nuestras expectativas, de estar simplemente, más cerca del cielo. 

2018 Volcán Vesubio

2018 Volcán Etna

2019 Glaciar Martial

2019 Ushuaia


2009 Catamarca 
 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

jueves, 29 de julio de 2021

Artistas ezeicences

 SE APAGA LA LUZ… SE ENCIENDEN LAS EMOCIONES

El domingo 11 por la noche, participé en el teatro Multiescena en la legendaria calle Corrientes, del estreno del espectáculo RELATOS, donde un grupo de geniales y aun desconocidos actores para el gran público nos hicieron vivir la magia del antiguo arte griego, entre ellos Edgardo Pietrabelli. Escuchando comentarios en la salida, advertimos que, con su decantado talento logró que jovenes espectadores se sintieran tan identificado con su personaje, que no dudaban
en compartirlo en alta voz con sus amigos. Frente a nosotros habían desfilado problemáticas que conmovieron a punto tal que advertimos como otra joven vio expresada en la gran labor actoral sus miedos frente al desafío de la maternidad, y no faltaron risas ante la frustración de una boda, o sentir el dolor que provocó la representación de Tenesee Willians, y el drama de dos hermanas reencontrándose.
Así, las emociones fueron manifestándose en la noche porteña. Las cinco propuestas que se presentaron, reflejaron con gran profesionalismo los sentimientos más íntimos del ser humano pasión, dolor, vergüenza, temor, avidez… el varieté de la vida. Los duendes de la escena, entre los que se encontraba nuestro ezeicece Edgardo Pietrabelli, tras este largo silencio pandémico renacieron con una vitalidad inusitada, lo que demuestra que los ditirambos del ser humano nunca podrán acallar el arte de las dos caras ¡Viva el teatro!

jueves, 25 de marzo de 2021

Memoria y Educación

 El empleo de violencia estatal, exacerbada e ilegal, puesta en ejercicio en latinoamericana en la década de los ’70, buscó aterrorizar a la mayor parte de la población. Las “guerras sucias” fueron el recurso para impedir políticas alternativas que cerraran el paso al nuevo modelo de acumulación que, a partir de entonces, comenzó a llamarse neoliberalismo.

En nuestro país, las intervenciones militares durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, fueron terroristas porque no buscaron solo la derrota militar de los opositores (lo que ya había acaecido con el Operativo Independencia), sino que pretendieron disciplinar a las organizaciones sociales, objetivo que no lograron que fuera permanente. Como muestra mencionaré la lucha de Saúl Ubaldini que conduciendo la Comisión de los 25, organizó un paro nacional apenas trascurrido un año del golpe genocida y en plena etapa de secuestro, tortura, y desaparición de personas. Uno de los que tuvieron la suerte de ser liberados tras esas penurias fue el luego premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, defensor incansable de los Derechos Humanos; lucharon también líderes espirituales, las enormes Madres de Plaza de Mayo, y un sector mayoritario de la sociedad que en silencio, con miedo pero con conciencia, deconstruían el “algo habrán hecho”. 

Para muchos, impulsar la defensa y ampliación de los Derechos Humanos son sólo propuestas vacías, para otros son solo declamaciones de forma, pero para un grupo cada vez más numeroso y activo de docentes, es la conciencia social.

Los docentes comprometidos en formar futuros agentes de cambio social, a través de lo simbólico y la investigación deben llevar adelante ejercicios educativos que desnaturalicen ciertas prácticas memorísticas. Deben ponerse en el camino de apelar a lo simbólico para producir nuevas subjetividades, que los formen como sujetos críticos con prácticas activas. En este punto, la ausencia de políticas municipales en el Distrito Ezeiza en el Área de Derechos Humanos, es una concesión de gracia a las políticas genocidas que se llevaron oportunamente a cabo.

Debemos mantener y ejercitar la memoria señalando lugares de detención clandestina, de secuestros, víctimas y victimarios. Enseñar a los jóvenes creando espacios de reflexión sobre lo que nos pasó y lo que nos pasa. Después de todo, una de las posibilidades es que: “La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir.” (Miguel de Cervantes Saavedra).

 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

jueves, 4 de marzo de 2021

Día de los Hermanos

Hoy se festeja en Argentina el Día de los Hermanos, fecha instituida con fines netamente comerciales pero que tiene fuerte raigambre en otros lares.
En India, Raksha Bandhan también conocido como Rakshabandhan, se centra en realizar un acto de protección ritual. La protección es ofrecida principalmente por hermanas a hermanos, pero también por sacerdotes a los que van a los centros religiosos.
En ese día las hermanas atan un hilo, llamado rakhi, alrededor de las muñecas de sus hermanos buscando que se los proteja, recibiendo a cambio un regalo de ellos. La expresión “Raksha Bandhan” se tradujo en “el vínculo de protección, obligación o cuidado”.

Es mi mejor deseo que en este día todos los hermanos, sanguíneos o no, se encuentren físicamente o a la distancia incluso, en el recuerdo. Saludos especiales como padre a mis tres hijas, como hermano a Miguel Ángel (mi 50%), como historiador saludo en el recuerdo a las chicas Larralde ((Delia Beatriz (Bety), Gladys (Porota) Haydeé)), como vecinos a los hermanos Zapata, como argentino a nuestra Hermanita perdida, nuestras Malvinas.

Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 17 de noviembre de 2020

17 de noviembre de 1972

El dieciséis de noviembre había estado todo el día de retén, grupo de refuerzo en lenguaje castrense; estuve muy expuesto todo el día y parte de la noche, todo muy agitado, por cierto. Estaba haciendo el servicio militar y coincidía con mis compañeros de desgracia que, no podíamos calcular cuántas armas habíamos incautado en operativos sobre la ruta 8. Se habían decomisado de todo tipo y en tal cantidad que, respetábamos todas las instrucciones de los oficiales a cargo ya que, si bien normalmente nadie atacaría a un colimba, hubo desaforados que si lo hicieron.
Estábamos eufóricos, el “Perón vuelve” se estaba convirtiendo en “¡Perón volvió!”. El gobierno había decretado el Estado de Sitio y el ejército estaba en las calles para evitar, ineficazmente, que se formaran grupos que se desplazaran a Ezeiza, mi querido Ezeiza. Decían que el aeropuerto y toda su región estaba rodeado por fuerzas militares que patrullaban con el apoyo de tanquetas.
El diecisiete se presentó con una persistente llovizna cuando no fuerte lluvia. El mate cocido hirviendo en un jarro de lata que quemaba y un mísero pancito no alcanzó para combatir la destemplada mañana; pese a todo estaba contento. Disuelto el retén (resabio del viejo Plan CONINTE), me presenté a mi lugar habitual de trabajo en la Escuela Lemos (Campo de Mayo) en donde no dude en presentarme como voluntario para custodiar un colectivo que llevaría cadetes de relevo al aeropuerto. Como todo “soldado viejo” que sabía que no saldría siquiera en la “última baja”, me las ingenie para que eligieran para chofer a un vecino. Y partimos para Ezeiza.
Mi padre, sindicalista romántico que al terminar su mandato regresó a la línea de producción, nos recordaba que gracias a la “acumulación” (ahorro, bah), logrado durante el gobierno de Perón, habían podido comprar un terreno en los fondos de Ezeiza, lugar completamente desconocido para ellos y ergo, para mí con mi primer año de vida.
Cuando llegamos al rio Matanza vimos que ni la lluvia ni el río ni las tanquetas, frenaban a los numerosos grupos de jóvenes que como el chofer, los que iban a tratar de dispersarlos y yo, jamás habíamos visto a Perón (mis recuerdos solo alcanzan al bombardeo y posterior derrocamiento de Perón). Pensaba en los vecinos de Ezeiza que estarían en el aeropuerto; no se lo perdería Alonso ni sus hijos, por citar quizás al más respetado peronista de esos tiempos.
Tras dejar a los cadetes en el aeropuerto y con el desencanto de no cruzarnos con el General (estaba casi preso en el hotel), decidimos con mi amigo, usar el vehículo a nuestro cargo y escaparnos a visitar a mi familia, a la que no veía de hacía un tiempo largo por estar generalmente, preso en el cuartel. Tras los abrazos que quiebran los huesos, pero sanan el alma, luego de que nos llenaran de comida, y tras de enseñarles las armas a mi hermano, emprendimos el regreso (en especial, luego de que la vecina nos dijo que nos iba a denunciar por andar armados; en fin). Allí nos enteramos que también en Tristán Suárez, estaba el ejército asustando gente (recuerdo que curiosamente, muchos suarenses han olvidado).
Mientras nos habríamos paso para regresar, meditaba que se terminaba la resistencia, el “Luche y vuelve”. Etapa que se había coronado con una gran movilización pese al ejército en las calles; nadie quería perderse ese momento que sabíamos que, se estaba haciendo historia. Aunque la historia no fue la deseada.

Juan Carlos Ramirez Leiva




Un poco más:

Crónica afirmó que el avión DC-8 de Alitalia, que trajo a Perón de regreso tras 18 años de exilio, tocó tierra a las 11 hs. 8’ 10”; terminó de carretear a las 11 hs. 15’ 30”. Perón fue autorizado a trasladarse a la casa de la calle Gaspar Campos en Vicente López, en la madrugada del 18 de noviembre.
No me prive de gritarle por la ventanilla a los manifestantes: “Peronismo Montonero! Por eso le dio el cuero”.


Otro poco más:

Cuando íbamos desde al aeropuerto a mi casa, sabíamos que teníamos que eludir el puesto en la “barrera” (hoy paso bajo nivel “Las Flores”), por lo que cortamos camino en la continuación de la hoy llamada Édison. La calle lógicamente era de tierra y sabíamos que en la curva del Monte Spinetto, tendríamos problemas…. Y los tuvimos.
Nos encajamos en el barro y solo pudimos salir gracias a la ayuda de un hombre y su caballo fortachón. Recién ahí tuvimos miedo de que nos apresaran porque no ignorábamos que no estábamos en la hoja de ruta, y nos habíamos en la práctica, apropiado de bienes del ejército y de armas largas y cortas.
Regresamos al cuartel “Sin Novedad” y como premio, me dieron franco el primer fin de semana. Me lo había ganado.

miércoles, 21 de octubre de 2020

La oveja negra

Había un pueblo donde todos eran ladrones.
A la noche cada habitante salía con la ganzúa y la linterna, e iba a desvalijar la casa de un vecino. Volvía al alba y encontraba su casa desvalijada.
Y así todos vivían en amistad y sin lastimarse, ya que uno robaba al otro, y este a otro hasta que llegaba a un último que robaba al primero. El comercio en aquel pueblo se practicaba solo bajo la forma de estafa por parte de quien vendía y por parte de quien compraba. El gobierno era una asociación para delinquir para perjuicio de sus súbditos, y los súbditos por su parte se ocupaban solo en engañar al gobierno. Así la vida se deslizaba sin dificultades y no había ni ricos ni pobres.
No se sabe cómo ocurrió pero en este pueblo se encontraba un hombre honesto. Por la noche en vez de salir con la bolsa y la linterna se quedaba en su casa a fumar y leer novelas.
Venían los ladrones, veían la luz encendida y no entraban.
Esto duró poco pues hubo que hacerle entender que si él quería vivir sin hacer nada, no era una buena razón para no permitir que los demás lo hicieran. Cada noche que él pasaba en su casa era una familia que no comía al día siguiente.

Frente a estas razones el hombre honesto no pudo oponerse. Acostumbró también a salir por las noches para volver al alba, pero insistía en no robar. Era honesto y no quedaba nada por hacer. Iba al puente y miraba correr el agua. Volvía a su casa y la encontraba desvalijada.
En menos de una semana el hombre honesto se encontró sin dinero, sin comida y con la casa vacía. Pero hasta aquí nada malo ocurría porque era su culpa: el problema era que por esta forma de comportarse todo se desajustó. Como él se hacía robar y no robaba a nadie, siempre había alguien que volviendo a su casa la encontraba intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar. El hecho es que poco tiempo después aquellos que no habían sido robados encontraron que eran más ricos, y no quisieron ser robados nuevamente. Por otra parte aquellos que venían a robar a la casa del hombre honesto la encontraban siempre vacía. Y así se volvían más pobres.
Mientras tanto aquellos que se habían vuelto ricos tomaron la costumbre también ellos, de ir al puente por las noches para mirar el agua que corría bajo el puente. Esto aumentó la confusión porque hubo muchos otros que se volvieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.
Los ricos mientras tanto entendieron que ir por la noche al puente los convertía en pobres y pensaron -paguemos a los pobres para que vayan a robar por nosotros-. Se hicieron contratos, se establecieron salarios y porcentajes: naturalmente siempre había ladrones que intentaban engañarse unos a otros. Pero los ricos se volvían más ricos y los pobres más pobres.
Había ricos tan ricos que no tuvieron necesidad de robar ni de hacer robar para continuar siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres los robaban. Entonces pagaron a aquellos más pobres que los pobres para defender sus posesiones de los otros pobres, y así instituyeron la policía, y constituyeron las cárceles.
De esta manera pocos años después de la aparición del hombre honesto no se hablaba más de robar o de ser robados sino de ricos y pobres. Y sin embargo eran todos ladrones.
Honesto había existido uno y había muerto enseguida, de hambre.

FIN

Por Italo Calvino

jueves, 1 de octubre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia IX

 Otras pandemias

¿MARITO? ...TE CUENTO...

Arrastrando sus viejos ocho años, Marito entra en la confitería, se acerca a una mesa y mendiga una moneda. Se la dan y acepta sin rubor; si la respuesta es una mirada despectiva y un rechazo, acepta impasible porque ya no le duelen las heridas.
Sí, Marito es un chico de la calle. Existe una línea que lo separa de otros chicos que comen bien, estudian, tienen una familia que los protegen. Él está del otro lado, del lado oscuro y sucio.
Marito no conoce otra vida; ya en brazos de su madre vivía de lo que le daban. Luego fueron naciendo sus hermanos, no todos del mismo padre, claro; y a medida que crecía se fue alejando de las borracheras de su madre. Después, quedó solo. Durante un tiempo,veía a una mujer vieja y sucia que armaba ramilletes de flores y lo mandaba a venderlos a Retiro, luego se aventuró a ofrecerlos en Recoleta. Cuando no la vio más comenzó a abrir las puertas de los autos en Constitución. A veces, robó algo.
Ahora vive debajo de la autopista, mejor dicho, duerme porque de día camina por la ciudad. Cuando se acerca algún policía, escapa...su intuición está muy desarrollada por vivir siempre en peligro.
Hoy, a las nueve de la noche tiene una cita con un tal Braulio...le prometió que si pasaba droga o algo por el estilo podría cambiar esas zapatillas destrozadas y tener algo de dinero en el bolsillo. 
Son las ocho y treinta. Debe caminar muchas cuadras para el encuentro. Marito, apurado, va a buscar su destino.

Por: Lydia Alexa


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Meritocracia

Siempre me ha dolido Marito. Lo conocí en los '60 cuando aun no robaba y solo mendigaba en Constitución. En los '70 lo veía durmiendo en el subte y en los '80, se alimentaba inhalando de la bolsita quita hambre. Con el político que ahora anticipa un golpe de estado, Marito le entro al paco desde los ´90 y se hizo zombi en el 2000. 
Marito con sus ocho años, desde el 2010, trabaja vendiendo minutos de muerte y ahora, en el 2020, Marito trabaja, consume y ya no sueña. Sufre un poco cuando despierta pero luego muere y ya no sufre. Sigue teniendo ocho años y yo, yo me siento impotente y culpable.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia VIII

Guatyjor en Cuarentena con amigos

 

La cuarentena trajo consigo variadas situaciones, hasta un neologismo, “Watti horse”. Es una expresión codificada entre amigos, que expresa mucho de nuestro ser nacional. Los argentinos somos gregarios, incluso quienes querrían ser europeos o yankis; no soportamos estar aislados, no tener contacto social con los afectos. Quizás por eso queremos tomar White Horse, para descontar las noches de aislamiento, pero nos sale el criollo y se transforma en “Guatyjor”.

La soledad no forma parte de nuestro ser, necesitamos expresarnos con otros. Los cisplatinos somos amigueros, competimos con Roberto Carlos en la cantidad pero no depreciamos la calidad. Sobre todo los que pasamos el medio siglo y nos aglutina el acervo cultural que día a día se va perdiendo (y que las nuevas generaciones desconocen), nos une, nos lleva a la infancia y a revivir la vida en compañía. 

Los artistas, esa parte de la sociedad que puede captar la necesidades de todos con mayor sensibilidad y expresarla, nos interpretan y nos contienen... en la desesperanza. En un lugar de Ezeiza, dos artistas con profesionalidad y mucha vocación de servicio, no pudiendo juntar físicamente a los amigos decidieron, con perseverancia, día a día, sacarnos del letargo de este aislamiento sin fin; juntaron talento y mucho esfuerzo y cada noche, comparten su saber saber y su saber hacer, con gran generosidad. Alegran el alma de quienes los ven y demuestran que, las tempestades arreciaran en la realidad pero el alma caliente al son envolvente de una zamba, se transforma en fuerza arrolladora para campear el temporal.

Gracias Gladys y Carlos, por regalarnos amor envuelto en música.

 

C.A.R. 


Nota del editor: 

Gladys es Gladys Noemí Paez, multifacética actriz y conductora, y en estos dias, cantante, guitarrista y lectora.

Carlos es Carlos "Charly" Renoldi. Cantante, guitarrista, autor, escritor.

"Cuarentena con amigos" es un espacio facebookciano creado con el fin explícito de su propio enunciado


martes, 29 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia VII

 Y un dia...

Y un día inesperadamente la vida siguió girando... Pero sin disfrutar del exterior, para sólo disfrutar del interior... Se volvió pesadilla para algunos... Vida de ensueño para otros... Fue un resurgir... O un estancamiento... Un beso, abrazo o roce significó peligro... Los lazos interpersonales se resignificaron... y la vida siguió tras sufrir un cambio... Y el ser humano como toda especie animal en este mundo, siguió buscando un camino para adaptarse y continuar...

 
Cintia

jueves, 24 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia VI

La colaboración siguiente, fue escrita en marzo 2020

Yo no tengo que hacerme cargo de tu soledad 

Ahora que andamos con tiempo de pensar un poco, veamos algunas cosas: la "soledad", correlativo del aislamiento de estos días. Aunque parezca irónico tiene incluida la palabra "sol", sinónimo de luz y calor, siendo todo lo contrario.
El virus hizo que todos tuvieran que convivir con quienes, en muchos casos, no conviven; es decir, habitan en un mismo predio pero no conviven. Padres e hijos, que en realidad no se conocen; parejas que debieron dejar a su real pareja. Por otro lado, todos nos volvimos solidarios con aquel anciano que vive solo. Muy bien esto, mientras el miedo al virus nos une ¿Y el día después? 
Hagamos ejercicio de imaginación: es septiembre 2020, ya está la vacuna o el mayor peligro de contagio pasó, y la vida vuelve a tomar su ritmo normal ¿Habrán aprendido los padres divorciados que aunque no convivan con sus hijos tienen que alimentarlos y cuidarlos, caerán todos los expedientes que atiborran los juzgados? ¿Atenderán los hijos adultos a sus padres mayores si no les interesa su dinero? ¿ Se acordarán de la persona que vivió, vive y vivirá sola, por ella misma y no por los beneficios que me pueda reportar aprovecharme de su soledad? 
Aventuro que habrá mas aislamiento y no pandémico, porque se han puesto al descubierto las almas en su desnudez con esta situación: las promesas de amor vanas, los reales intereses, nuestra miserabirilidad interior, nuestro propio ser, nuestras esencias, ya no pudieron ser aromatizadas con los modelos y perfumes que el consumo nos ofrece, ya nuestras angustias no fueron maquilladas con slogans políticos de moda. Ahora somos nosotros con nuestro ser en si, con tiempo de sobra para hablar con nosotros mismos.
Tenemos varias opciones, buscar excusas para mitigar nuestra conciencia, buscar culpables en otros de las angustias que atormentan nuestro ser o … enfrentarnos con nosotros mismos, hacer un minucioso, aunque sea doloroso, cuadro de nuestra situación, ser realista y desarmarnos. Luego, lentamente, armar todos los pedacitos que han quedado dispersos, como un gran rompecabezas. No quedaremos igual, ninguna copa que se rompe por más que la pegue el mejor artista, queda igual. Pero sabremos exactamente quienes somos nosotros. Nuestras virtudes, defectos y miserias. 
A partir de aquí septiembre despertara como la primavera misma con nueva toma de decisiones. Con cambios verdaderos que nos ayudaran a crecer y no solo a envejecer. Ojo, esto no tiene limite de edades ni condiciones socio económicas; el humano es con el otro en serio, y no en slogan. 
¿Podrá el burócrata agilizar expedientes, antes que el anciano muera sin su jubilación? ¿Podrá aquel que cometió el error de abandonar a quien lo necesitaba, caminar sobre sus pasos y pedir perdón? ¿Podrá aquel padre que no cuidó a su hijo, resarcirlo del maltrato? 
Esperemos que este virus nos enseñe que, si la Patria es el otro, entonces mi nuevo ser renacido saldrá de su zona de confort y dirá: Yo me hago cargo de tu soledad, caminemos juntos en todas las situaciones que la vida nos presente.

C.A.R.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia V

Saliendo de la moderna caverna de Platón, plena de tecnología actual, me dirijo a un negocio de la cercanía. Impoluto barbijo, alcohol en gel, me encuentro con seis obreros haciendo obras de bacheo. Al querer pasar por su ubicación veo con horror que estoy en peligro de muerte según los sabios infectólogos, ya que no usan barbijo. Pienso que si yo, que voy tranquilamente al paso, me ahoga el adminículo, es forzoso que con el esfuerzo de ese trabajo respiren libremente.Pero... ¡Están en infracción! No tengo megáfono para hablarles... ¡Y además son seis! ¿Recurro a las autoridades? La municipal ya lo sabe, la policial también ya que dos agentes impertérritos observan. 
Cobardemente, vuelvo sobre mis pasos y doblo la esquina. ¿Es necesario en tiempos de pandemia realizar dichos trabajos, los cuales casi siempre son omitidos? Mientras tanto, se funden los que lograron progresar con grandes esfuerzos. Se fomenta la llamada "economía popular." Se pretende que millones de personas se instalen en tierras del Estado con ocupaciones de bajísima productividad que implica quedarse para siempre en la pobreza. 
El panorama que veo es una Argentina deteriorada en salud, economía y educación. Todos sufrimos, muchos, más que yo. Como nadie es claro, como tanto se ha mentido, no queda otra que escuchar a todos y formar cada uno su propia opinión para decidir por lo que está convencido; claro, siempre que te dejen.

Se trata nada menos que de la salud, probablemente lo más sagrado que tenemos.

Lydia Dominga Angleri

martes, 15 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia IV

Carta de un día de marzo del 2020
Un día de sol con un nudo en la garganta que atraviesa la impotencia. Tristeza, ansiedad y el miedo, la distancia, el día a día…  ¿Empezó cuándo? ¿Alguien lo sabe? ¿Lo recuerda? Tengo tan poca información. Nada más que alguna película, alguien en un documental contando algo; o registro de alguna imagen que vi por casualidad en la tele. 
Hace unos días, no sé cuándo, estaba con los niños en un patio, fuimos a la plaza y vino la abuela. Arreglamos el jardín y renegamos por las hormigas invasoras (que palabra, que sentimiento –invasión-, ahora me doy cuenta que no tenía registro de lo que eso significaba).
Sentada en el patio de casa sola, porque mi marido no tiene un buen día. Le duele el estómago, tal vez nervios, tal vez conoce mucho más que yo del tema porque lee mucho, tal vez evita pensar porque no es momento de alarmarse ya que no tenemos herramientas para solucionar ciertas cosas.
La mayoría estamos conteniendo a nuestros padres, abuelos y niños. Cuídate, lávate las manos, ojo no te toques la boca, la nariz, los ojos. Y todo desde un lugar tan lejano, como si hubiéramos salido de este planeta, desde un celular o de una computadora.
Mi madre vive sola y como todos no quiere dejar su casa, por suerte mi hermano siempre estuvo y esta con ella, somos afortunados. Ésta, como otras veces, nos va a encontrar luchando juntos. Por alguna razón siempre en los malos momentos, estamos unidos y dispuestos para salir adelante. Creo que es instinto de supervivencia. El amor, el cariño, nos ha llevado siempre a unirnos para ser más fuertes.
Sé que no se puede ayudar a todos, sé que mucha gente no tomara conciencia porque no tiene herramientas culturales de educación, ni apoyo familiar, ni hablar de la desigualdad de condiciones, de la falta de recursos humanos. No todos vivimos en el amor, no todos somos acariciados por la vida.
A las hs. 12 am cerré mi negocio. Dicen hasta el 31 de marzo 2020, no lo sabemos, y me vino un frio en el pecho.
Entendí varias cosas. El que viene a comprar porque hoy tiene una changa y con eso lleva un plato de comida, o paga los servicios; y yo no estoy para proveer ese artículo indispensable, y es un eslabón de tantas cadenas que se están cortando, y de tantas puertas que se van a cerrar.
Lo increíble, es que me dispuse cómoda sentada en una reposera para estudiar una obra de teatro que, está en pleno proceso de ensayo. Estudiar texto y buscar personaje, aprovechar este precioso tiempo, pero cuando estaba por empezar, mi cabeza se disparó para otro lado con sentimientos encontrados, con bronca, con un nudo en la garganta, con recuerdos y pensamientos, y voces de mucha gente. Imágenes que me hacen creer firmemente que somos lo que otros planean para nosotros, pueden cambiarnos la vida en pocas horas y no importa cuál sea tu condición. Esas diferencias económicas y sociales nos crean un mundo diferente, donde la objetividad se mide con la vara de tu espacio, ese que solo podés ocupar vos, y nadie puede invadir por una ley universal.
La realidad hoy es el minuto a minuto, escuche en la tele. ¡Ja, ja, ja! Como si no supieran que estas cosas son planeadas con mucho tiempo y guardadas hasta el momento exacto, el lugar indicado, y los intereses sobre la mesa.
Desgraciadamente de esto quedaran imágenes, lagrimas, recuerdos en cabezas con secuelas por las pérdidas, por los seres queridos que dejamos de ver, de tocar, la tristeza de la distancia, los besos que no dimos, los abrazos que extrañamos.
Y un día del 2020, tal vez, aparezca un salvador, un grupo de genios salidos de alguna lámpara guardada bajo siete llaves, con la vacuna, el antídoto para volver al mundo real, al mundo verdadero, al maravilloso mundo de me creo todo lo que me contas, porque no tengo alternativa. Y podamos seguir disfrutando de la vida con la alegría de trabajar hs 12 por día sin tiempo para los vínculos, para el descanso, para la salud, de estudiar carreras que no ejercemos porque no nos dan la posibilidad. De mandar a los niños a escuelas mediocres, pagas o del estado, que enseñan nada o tal vez peor: te enseñan que vales por lo que tenes. Todo menos educación, respeto, dignidad. Compañerismo, amistad, no son materias.
Y volveremos con esta maravillosa vacuna a comer, a comprar al super toda la comida envenenada que nos venden, los productos llenos de conservantes que no conservan nada, colores que son engañosos, sabores que están en tu imaginación. Sabor queso, pero no existe el queso. Sabor naranja, pero dónde está la naranja.
Y gracias a la vacuna maravillosa, que pagaremos con sangre, sudor y lágrimas, como decían los abuelos. Volverán los maravillosos shoppings, los grandiosos lugares de comidas rápidas, donde podremos depositar a los niños para llenarlos de ansiedad, histeria, engordarlos con grasas trans y otras yerbas, diría la abuela.
Es viernes, hay un silencio espantoso. Quiero saber ya, que dicen ahora en la tele. ¿Ya tenemos los números de muertos de hoy? ¿Serán menos que ayer? Será posible otra vez este pibe, que no se quedó encerrado en la casa; desde chico fue la oveja negra de la familia y ahora, entre todos, te vamos a juzgar. ¿No entendes? Vos si sos un pelotudo, nos vas a matar a todos; si, a todos. A los que pasamos por una vereda y vemos una familia durmiendo con los niños, y no nos preocupamos por los 2 grados que dice la tele que hace afuera. A todos, los que vemos las colas de los abuelos en los bancos en invierno y en verano y no nos importa, total no somos viejos. Nos vas a matar antes de poder juzgar a una mujer feminista, que de cerca le toco una violación, una muerte, y ahora se cree con derecho a mostrar las tetas o tatuarse. No podés arriesgar la vida de todos con tu imprudencia de salir a trabajar; igual estas en negro, sin seguridad social, sin posibilidades, sin saber si vas a conseguir una changa. ¿Crees que vale la pena? Y te digo más, nos estas quitando con tu actitud la posibilidad de seguir viviendo cómodos en la mentira, en el consumismo, en el capitalismo salvaje, en la comunicación porque ahora si estamos comunicados, es que la tecnología nos supera, la tecnología nos alimenta de memes, imágenes discriminatorias y mentirosas. Nadie es en persona, “como se ve en la pantalla”, y así vamos creyendo opinando, juzgando, castigando.
Un día del 2020.

Gladys Noemí Paez (La Corta)

lunes, 14 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia III

Intentando conocer sobre nuestro presente, invite a la Dra. Cristina Romano a dar su opinión.


Y HOBBES TENIA RAZON …
Erase una vez allá por los '90 cuando el caudillo de las aceitunas dijo: hay que modernizarse, lo que aquí hay es muy anticuado, no estamos en el mundo. Vamos a la estratósfera y más allá…
Aprendimos bien rápido a no reparar y consumir indiscriminadamente todo tipo de artefactos, moda en ropa, en decires, en pensamientos, en música, no importa… el tema era consumir, consumir y consumir.
Esta adicción ha trascendido las generaciones, tiempos y estratos socio económicos. La concepción humana ya no se define con el verbo Ser sino Tener. Si tienes, si vas a, si te pones, "si usas sos", sino caes absolutamente en la vacuidad del ser.
La crisis sanitaria mundial detuvo la carrera por el consumo. Afloraron las angustias y la necesidad de consumir , persiste, se agudiza, realidad virtual, zoom a toda hora hasta para decir buen día, que comiste, sin horarios ni días. Se consume virtual, delivery's cruzan la ciudad con desesperación, si no voy, si no lo tengo me muero…. 
Enloquecidos por el síndrome de abstinencia volvimos a nuestros instintos mas primitivos si no lo veo, no lo toco no existe: el virus no está no lo puedo ver …. No existe. Y, en el mismo sentido con la misma puerilidad le decimos al gobernante cual papá “dale, no está, no ves que no lo ves, déjame salir”. Y cuando se abrió la “puerta” de la cuarentena, cual chiquillo al que le muestran un plato de chocolate se abalanzaron los que tienen abstinencia de consumo a largas colas para tomar un misero café en el lugar de moda, a exhibirse, a tratar de tener para no dejar de ser.
Pues el COVID 19 señoras y señores, trajo consigo, una vuelta a las raíces, y Hobbes tenía razón el animal que tenemos dentro es una bestia, en cuanto le sacamos el out fit exterior, se expone en su brutalidad y por un café es capaz de matar a la generación que les dio a la vida.

Dra. Cristina Alejandra Romano

sábado, 12 de septiembre de 2020

Pensando en tiempos de pandemia II

Me siento entre consternado y desconcertado, ante las variadas expresiones de los manifestantes entrevistados en los últimos tiempos. Han desaparecido de la escena pública las grandes marchas de los partidos que, históricamente, realizan manifestaciones multitudinarias o no, pero con solidez argumental, con cohesión ideológica del por qué se manifiestan, qué persiguen, y contra qué luchan. Esto ha dado lugar a que afloren como manifestaciones políticas, pensamientos que otrora consideraríamos sin sentido, y no le daríamos entidad racional ni representativa de sector alguno, cultural o político formal.
Cómo han logrado sumar adherentes al pensamiento mágico, irracional contra toda prueba; desconsiderar el pensamiento con método científico que nos saco de la Edad Oscura. Cómo parece que volvemos a estar sometidos por religiones negadoras de lo que los estudiosos en la práctica logran, cómo se ha instalado el pensamiento de homos retrógadus terraplanistas, antivacunas, filósofos de conspiraciones internacionales, etc., etc.. Todo me resulta tan misterioso, que he decidido buscar respuestas que me expliquen éste momento.
En un primer intento fue fácil atribuírselo a la influencia de los grandes medios de comunicación, que se encargan de dirigir y formar opinión en base a la repetición constante, aunque sin argumentos, que puedan someterlo a discusión. También pensé que la pandemia y el miedo a la muerte o a los cambios bruscos de las normalidades, permiten que tomen fuerza locas manifestaciones. Los que hemos vivido un cambio de siglo vemos que son considerables el número de personas que esperan alegremente la muerte, y la aparición de un mesías. El mismo efecto han tenido terremotos, manifestaciones violentas de la naturaleza, y las pestes.
Sin embargo no solo aparecen dominando el escenario mediático los creyentes, también aparecen los que niegan que la tierra sea redonda, y asistimos como tuvieron que rescatar a una pareja que en un yate fueron en busca del lugar en donde terminan la tierra. Repito: no pretendían dar la vuelta al mundo, iban en busca del borde, de donde la tierra termina, supongo para espiar la cola del elefante que arriba de una tortuga sostiene a nuestro planeta. La pareja había partido de un puerto de Italia y fueron rescatados deshidratados; y que fueran en un yate nos habla del alto poder adquisitivo que tienen así que posiblemente consumieran bienes culturales que ya les habrían explicado que desde los antiguos griegos, ya se sabía de su redondez y tamaño.
Por lo pronto, me he encontrado con este video, que intenta dar una primera explicación de cómo se forman grupos de pensamiento alternativo, a partir de la publicación con tono irónico de lo que consideramos un desatino.


Juan Carlos Ramirez Leiva

miércoles, 29 de julio de 2020

Hugo Goncalvez. Periodista.


Hugo siempre quiso ser periodista. Era curioso, le gustaba aprender; fue un gran conversador, ameno y agudo. Quizás esa pasión por saber, por preguntar y repreguntar, la canalizó con sus estudios de filosofía, materia que supo enseñar en el profesorado. Quizás la práctica de la conversación la heredó de su papá, el peluquero del barrio. Pero Hugo quería ser periodista, y lo fue.
Apenas terminó sus estudios en la secundaria, en diciembre de 1970, se propuso conseguir trabajo, pero no un trabajo cualquiera. Desde sus quince años intentaba trabajar de periodista y con ese propósito se animó y le escribió a don Américo Barrios, a quien admirábamos. El reconocido periodista leyó con interés su carta y le llamó la atención resaltando que siendo Hugo “perito mercantil, dactilógrafo” y con dominio de “francés y el portugués, de ninguna manera debe resignarse a aceptar un ‘trabajito’ en cualquier lado. Usted es joven, y, como tal, dueño del futuro… en cuanto a su vocación periodística bueno es que la cultive” sin olvidar “que el sueldo del periodista no alcanza para vivir”, (4/10/1971). En una segunda carta, don Américo nota la firmeza de su vocación y le aconseja “que abrace esa profesión. Eso sí, no abandone usted, por ello, su carrera de abogado”, proponiéndole a continuación que, aunque sea ad honorem, trabaje como cronista en algún diario local. Y sin más, le dispara lo que Hugo buscará vivir: “le permitirá estar en contacto con la redacción y la calle que son los lugares donde se forjan los buenos periodistas”, (28/10/1971). En una tercera misiva se alegra de sus progresos, pero le llama la atención por no “percibir la más mínima remuneración”, en las colaboraciones periodísticas que ya hacía Hugo (17/06/1972).
El joven y audaz Goncalvez, diecinueve años, no solo se escribía con los maestros del periodismo nacional, en tiempos no muy lejanos de aquellos en que colaborábamos en una revista parroquial, quería jugar en primera, y no lo amilanaba la falta de remuneración; él quería ser periodista y lo estaba siendo. El Primer Secretario de la embajada de los Estados Unidos, John L. de Witt, se disculpó porque el embajador Sr. John Davis Lodge no podía concederle una entrevista exclusiva, pero se puso a disposición junto con el secretario Richard McCloskey, para que Hugo los entreviste (notificaciones de la Embajada de los Estados Unidos del 12/07 y del 20/10/1972). Eran épocas de la guerra de Vietnam.
El joven periodista no se amilanaba ante los personajes de nuestra historia y es por esa actitud, que Héctor Cámpora (h), le comunicó por nota del 15/05/1973, que “el Presidente electo de la República, doctor Héctor J. Cámpora, ha debido suspender todas las entrevistas”, diez días antes de asumir la Presidencia de la Nación.
Hugo quería saber, y contar. Con ese fin el Director General de Prensa de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación, don Cesareo González Blanco, le concedió una entrevista el 9/05/1974. Recordaba que era “un viejito muy bueno, de esos que uno los ve y parece estar más allá del bien y del mal”. Esa fue la primera vez que ingresó a la Casa Rosada y tuvo la alegría de conocer la Sala de Periodistas de la Presidencia, cincuenta y dos días antes de que el Presidente Juan D. Perón, falleciera. Meses después, cursara correos con José María Villone, Secretario de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación.
Hugo no se conformó con colaboraciones únicamente y fundó el periódico “La Verdad” mientras se desarrollaba la Guerra de Malvinas. Fueron sólo tres números (el cuarto quedó en imprenta), pero la experiencia que ganó junto a su socio, el recordado Daniel Filloy, le abrió las puertas del diario La Prensa, a través de una invitación que firmó el mismo Máximo Gainza (director).
Una de las satisfacciones en su devenir periodístico epistolar, fue su contacto con Mónica Cahen D’anvers (por ese entonces era Mihanovich). La conoció en el famoso Montegrandazo, histórica revuelta vecinal contra la dictadura de turno (6/10/1970). Por ese entonces Hugo trabajaba en el diario Notas y Noticias, que dirigía el querido Julián Sánchez (luego Sánchez Parra). Hugo era periodista e inmediatamente le pidió una entrevista, la que le fue concedida por nota del 2/12/1970. Gracias a esa carta pudo concurrir varias veces al canal, a ver a Mónica.
Con Hugo, en uno de los tramos de nuestras vidas, nos habíamos reservado un día a la semana para caminar juntos y conversar sobre temas varios, siempre salpicados de desencuentros filosóficos y de picante humor. Fue un hombre de principios y también de acción, esta pequeña historia epistolar de su vida periodística es una muestra. La comunidad le debe ser el creador intelectual de la Universidad de Ezeiza. Yo le debo el honor de su amistad.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

sábado, 4 de julio de 2020

Día del Médico Rural


Esteban Laureano Maradona nació en 1895 en Esperanza, Santa Fe, donde su padre se encontraba circunstancialmente para inaugurar el Primer Congreso Agrícola del país. Fue el noveno hijo del matrimonio de Encarnación Villalba y Waldino Maradona, sanjuanino amigo de Domingo Daustino Sarmiento que había llegado a ser senador de Santa Fe, maestro, periodista y productor rural. Era descendiente de Plácido Fernández Maradona, gobernador en varias ocasiones y ministro de Nazario Benavidez, y de José Ignacio Fernández de Maradona, jesuita y primer diputado electo por el pueblo de San Juan al ser reputado como el “mejor probidad” ante la Junta Grande (1810-1811) y responsable de que en 1811 se sancionara el decreto que extinguía el tributo que pagaban los indios a la Corona. Ambos eran hijos de los españoles Francisco Fernández de Maradona y Francisca Arias de Molina y Jofré, arribados de San Pedro de Arante en el año 1748 (Juan Manuel Cervera; Waldino B. Maradona, un civilizador de provincia).
La mamá de Esteban Maradona se llamó Petrona Encarnación Villalba Sosa y era hija de Esteban Villalba, santiagueño, estanciero. Este había trabajado a cargo del cuidado de la hacienda de la familia Ezeiza, quienes al regresar al país de su exilio, encontraron que no solo Villalba había cuidado su hacienda sino que la había duplicado. En agradecimiento, los Ezeiza le pagaron con patacones de plata, lo que le permitió comprar varias hectáreas por la zona de Barrancas y Coronda (Sta. Fe).
Cerca de allí, en Esperanza, nació Esteban Laureano Maradona Villalba, el 4 de julio de 1895. Años después, la familia se trasladó a la estancia “Los Aromitos”, en Barrancas (Sta. Fe), que su abuela había heredado sobre las costas del Río Coronda. Para cursar sus estudios secundarios, Esteban Laureano se trasladó a la capital provincial y luego a la Capital Federal para estudiar medicina en la Universidad de Buenos Aires. Supo contar que: “No me gustaba ese aire elitista y aristocrático que tenía la universidad de aquel entonces. Los estudiantes iban con galerita, y yo, como buen rebelde, aparecía por las aulas con un enorme chambergo de tipo criollo”. Entre sus maestros se encontraron Bernardo Houssay, Pedro de Elizalde, Nerio Rojas, y Gregorio Aráoz Alfaro. En el libro Doctor Maradona (Justo Lindor Olivera) consta que el original del diploma, en poder del Dr. José Ignacio Maradona, data del año 1930 (libro 5, folio 30, número 239).
Ya graduado viajó a Resistencia (Chaco, en aquel entonces capital del Territorio Nacional del Chaco), en donde instaló un consultorio y se dedicó al periodismo entre 1931 y 1932, dictó conferencias sobre diversos temas como lepra, lactancia e incluso sobre los accidentes de trabajo, lo que le granjeó enemistades por asesorar a los trabajadores sobre cómo defender sus derechos. Viajó a la Isla del Cerrito, donde la lepra hacía estragos e impulsó la construcción de un lazareto, además de estudiar su botánica.
Supo declarar: “Los capitalistas me tenían entre ojos, y como yo atacaba al gobierno militar del señor Uriburu, la policía me perseguía”.  Partió entonces rumbo a Paraguay donde comenzaba la Guerra del Chaco Boreal. Ofreció sus servicios de médico y, aunque pasó un tiempo en prisión sospechado de espionaje, pudo ejercer su profesión en el Hospital Naval de Asunción, donde fue designado director, redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay y tuvo tiempo para ocuparse de la colonia de leprosos de Itapirú.
En Asunción, se enamoró y se comprometió con la que fue la única novia que se le conoce, Aurora Ebaly, sobrina del presidente paraguayo. Esta muchacha de apenas 20 años, falleció de fiebre tifoidea el 31 de diciembre de 1934. “Lo único que me retuvo en el Paraguay fue la guerra. Tanto sufrí con su muerte que nunca más me volví a enamorar”, recordaría años más tarde.
Corría el año 1935 cuando regresaba en tren desde Paraguay. Pensaba hacer escalas en Salta, Jujuy, y Tucumán (allí vivía su hermano Juan Carlos, intendente de la capital provincial), y por último instalar un consultorio en Lobos (Buenos Aires), donde vivía su madre. Aquel 2 de noviembre su vida cambiaría en la estación formoseña “Km 234” del paraje Guaycurú, también llamado Estanislao del Campo (Territorio Nacional de Formosa, hoy Formosa).
Recordaba: “Un grupo de personas preguntaba a voz en cuello si algún pasajero se animaba a asistir a una parturienta en estado de gravedad. (…) Tomé mi maletín. Subí a un sulky. De las riendas tiraba una mujer cincuentona. (…) El parto fue difícil. La parturienta en verdad estaba grave. Se llamaba Mercedes Almirón y a mano saqué a esa criatura, una nena”. Cuando regresó a la estación a comprar un pasaje para el siguiente tren se encontró con una multitud que reclamaba sus servicios. Recordaba: “De golpe me vi rodeado por un indiaje astroso, bárbaro. Patente recuerdo algunos rostros como de animales chúcaros, ariscos, y, al mismo tiempo graves, profundamente necesitados. (…) Puedo ver esos rostros con absoluta nitidez: narices, lóbulos de las orejas mutiladas con tatuajes; manos como de cuero se me extendían suplicantes. Me arremangué, empecé a atender y me quedé con ellos…”.  
En donde todo era monte, con cuatro o cinco ranchos rodeado de indios, logró erradicar la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis. Los indios lo llamaban Piognak —«Dr. Dios» en pilagá—. Consiguió la adjudicación de tierras fiscales en donde fundó la colonia aborigen Juan Bautisata Alberdi (1948), fundó y fue docente de una escuela rural que, recibió el nombre de José Ignacio Maradona.
La escala en aquel lugar se extendió por más de cincuenta años, donde el médico, filántropo, naturalista y escritor, vivió austeramente, sin luz, gas, ni teléfono, atendiendo a los pobladores, muchos de ellos aborígenes. En 1986, con 90 años de edad, enfermó y debió trasladarse a la ciudad de Rosario, donde vivía su sobrino. Llegó en un estado calamitoso, por lo que debió internarse en un hospital. Ya de alta, se quedó a vivir con la familia de su sobrino, de donde no se mudaría más. En sus últimos años recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría ningún tipo de pensión vitalicia. Murió de vejez el 14 de enero de 1995, a los 99 años, en Rosario. Sus restos se guardan en la ciudad de Santa Fe, en el panteón familiar.
El 27 de junio de 2001, el Congreso de la Nación sancionó la ley 25 448, instituyendo el 4 de julio como Día Nacional del Médico Rural, conmemorando el natalicio del doctor Esteban Laureano Maradona.

Juan Carlos Ramirez Leiva