martes, 5 de agosto de 2008

Ética, un concepto poco conocido

El presente no pretende ser un tratado de filosofía, ni siquiera un ensayo; es una reflexión sobre una palabra que desgraciadamente a muchos les es extraña, o por lo menos lejana. Del diccionario: "El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba ‘morada’, ‘lugar donde se vive’, y que terminó por aludir al “carácter o modo de ser” peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: moral). La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que, incluso, ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia. La moral es un conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones etc., de un colectivo, que constituye un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta, socialmente aceptada y establecida" (Gran Enciclopedia Universal; Espasa Calpe).
No quisiera contradecir a la Gran Enciclopedia pero creo que existe una diferencia entre la "ética" y la moral. La moral se relaciona con los valores y principios aceptados como ideales por una sociedad en un momento histórico dado. En tanto la ética es única, universal y eterna. Es el sentido del justo obrar siempre. Tiene que ver más con lo justo que con lo bueno. Con la conciencia humana del recto obrar. En la misma definición del diccionario está la diferencia: se vive con "ética", se acostumbra a la "moral".
La mayoría de las actividades profesionales tienen establecido un "Código de Ética". Incluso existe un "Código de Ética de la Función Pública" y una "Oficina Nacional de Ética Pública". Éstos últimos se basan en la idea rectora de que el fin de la función pública es la realización del bien común, y orientado principalmente a la educación ética y a la prevención de conductas disfuncionales que pudieran facilitar la realización de actos de corrupción. En él se establecen como Principios rectores que deben guiar la acción del funcionario los de probidad, prudencia, justicia, templanza, idoneidad y responsabilidad. (Preguntémosnos: ¿Estos valores se pueden imponer, se pueden aprender? ¿Se puede ser ético en una función pública o laboral y no serlo el resto del tiempo?)
Todos estos códigos son meras tentativas ideadas por los seres humanos, para tratar de imponer virtudes éticas a través de las leyes. Pero volvemos al principio. La ética está por sobre la humanidad y sus pininos de imponer la rectitud del obrar. Volvemos al principio: la ética es única y se vive día a día, minuto a minuto. La ética se vive. La moral se aprende y se puede educar. Como dijera Jaime Barylko: "desechamos la ética y glorificamos la libertad, entendiendo a ésta como el derecho absoluto a ignorar a todos los demás, a favor de una autorrealización extremista y sin contemplaciones frente a los otros. La Ética pública se nos transforma en palabras, en frases, en discursos." Hoy, hay autodenominados líderes políticos que nos explican que no es ético trabajar (en la profesión de abogado o en cualquier otro trabajo digno y honesto como el resto de los ciudadanos del llano), pero sí lo es vivir (y muy holgadamente) de las “donaciones” que cada mes le hacen los legisladores que responden al líder y que fueron elegidos a dedo por él; incluso lo han asentado por escritura pública como expresión de “transparencia”.
Amigos, les tengo una buena noticia: la ética es patrimonio de la humanidad, todos la tenemos al alcance de la mano para vivirla, aunque existan algunos que la nieguen, o que se nieguen a vivirla, o que renieguen de ella. Está ahí, y la ven, la escuchan, la sienten, la palpan en cada uno de sus actos. Vivir la ética es poder dormir tranquilo con relación a nuestro accionar diario, pero, por otra parte no poder dormir frente a una injusticia que afrenta no al propio individuo, sino a la humanidad, al desvalido, a la naturaleza, o al fruto más insignificante de la creación. La ética nos rebela contra aquéllo que agrede a lo universal,
Decía Santo Tomás de Aquino que la ley natural contiene principios normativos, que se hallan en nosotros como inclinaciones naturales (hábitos) y de los cuales el primero es: ha de hacerse el bien y evitarse el mal. Escribe Jaime Barylko: “Narciso sólo se ve a sí mismo, y se aplaude. Es el hombre de la calle, y es el político. (Yo agrego él y su propio ombligo, y nada ni nadie más). Se retroalimentan recíprocamente. La mano en la lata es producto de la cabeza en la lata. Buena gente. Solamente irresponsable. Etica es responder.” John Holloway refiriéndose a la ética, y en especial a la ética científica dice que para pensar seriamente en cambiar el mundo hay que hacer a un lado la toma del poder, obliga a pensar lo absurdo, a pensar en forma absurda, a contrapelo, en contra de la corriente del pensamiento científico imperante. En este rincón que tomamos para dejar discurrir el pensamiento libre y complejo me atrevería a arriesgar que el gran enemigo de la ética es el ejercicio del Poder.... y especialmente el Ejercicio del Poder por el Poder mismo. En síntesis, podríamos definir a la ética por sus antonimias: egoísmo, indiferencia, falta de utopías, negación de lo universal, negación del otro, ensimismamiento en el uno mismo, el todo vale pero sin valores, la inmediatez, la soberbia, la ambición desmedida, el materialismo a ultranza, el sálvese quien pueda, .... y tantas otras antidefiniciones que a cada uno de los lectores se les ocurran...
Ética es sentir que el otro existe y que yo soy uno más del universo, tan pequeño o tan grande como cualquier otro, y además tan finito, tan de paso como todos. Vivir la ética es vivir el sol de cada día, vibrar al unísono con el universo, fluir.

Por: María Amelia López de Militelli

1 comentario:

  1. Hola Juan! Me estoy solazando con el blog y solicito permiso para publicar algunos fragmentos del trabajo de la Sra López de Militelli sobre ética que me parece brillante para la editorial de mi próximo número. Por favor mandame datos de su biografía por que me parece de una lucidez maravillosa. Un Abrazo enorme. Bini

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