jueves, 13 de octubre de 2011

Eduardo Delfino

La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, mediante las resoluciones con fecha 29/09/11 y 3/10/11, formalizó la identificación de cinco personas que se encontraban desaparecidas: Miguel Ángel Mastrogiovanni, Ismael Antonio Monzón, Ana María Liendo, Juan Benítez y Alberto Eduardo Delfino, fueron identificados entre los restos exhumados en el Cementerio Municipal de Avellaneda en el año 2006, en el sector donde se encontraban sepultadas protagonistas de los sucesos ocurridos el 23 de diciembre de 1975 en el Batallón de Arsenales “Domingo Viejobueno” de Monte Chingolo.
Las exumaciones fueron efectuadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense, quienes afirmaron que “el plano labrado al momento de la inhumación de los cuerpos (año 1975), agregado en la causa penal, no correspondía con la disposición en la que finalmente fueron inhumados y hallados en la excavación, así como tampoco se encontraban los esqueletos completos, esto debido a movimientos de tierra por posteriores construcciones e inhumaciones". Las resoluciones dictadas por el Tribunal fueron remitidas a la Unidad Fiscal Federal y al Juzgado Federal N° 1 de La Plata, en el cual se tramita la causa Nº 82.090 ‘Barbate Daniel Roberto y otros s/ Inf. Ley 20.840, etc. en Batallón de Arsenales "Domingo Viejobueno" de Bernal’.
En diciembre de 2009, Alicia, hermana menor de Eduardo y miembro del Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia, había comentado en que "hubo momentos en que para los familiares era peligroso acercarse hasta el lugar” en donde el 22 de diciembre de ese año, se inauguró un friso de dos metros de ancho por tres de alto (en el cementerio de Avellaneda) en homenaje a los militantes torturados, fusilados y desaparecidos luego de participar en el intento de copamiento referido.
El 23 de diciembre de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) se lanzó sobre el destacamento Domingo Viejobueno sin saber que habían sido delatadas sus intenciones por Jesús “el Oso” Ranier. Informes militares del 2006 declararon que fueron 49 los muertos enterrados en tumbas NN en el cementerio de Avellaneda (no es el número de muertes totales, que incluyen a criaturas de pocos años). A los restos de los combatientes les cercenaron las manos y las guardaron en frascos de formol para su identificación, y luego de pintarles un número con pintura roja en el pecho desnudo, los enterraron. A uno de los que lograron escapar lo habrían capturado herido en cercanías de Puente La Noria, por lo que se creyó -sin ningun fundamento- que podría haberse tratado de Eduardo, a quien también se aseguraba que lo habían visto en el hospital de Ezeiza, versión que con la confirmación de la identificación de sus restos, queda totalmente descalificada pero que incluyo para ilustrar los pesares de sus allegados. Cabe recordar que los procedimientos de desaparición se llevaron a cabo bajo el gobierno constitucional de María Estela Martínez, viuda de Peron.
Los familiares, que conocían el hecho, se reunían en el cementerio cada año al cumplirse un nuevo aniversario, y en el 2005 comenzaron a organizarce. Finalmente en 2006 lograron que el Concejo Deliberante de Avellaneda emitiera una ordenanza para preservar el espacio y poder inhumar los restos, el mismo año en que se decidió levantar un monumento, siguiendo una iniciativa de Laura Bonaparte –Madre de Plaza de Mayo con una hija inhumada en el lugar, declarado patrimonio de la provincia.

A modo de homenaje
Nos encontramos en French y Savedra y caminamos hacia la estación cuando apenas comenzaba aquella noche decembrina. No hablamos mucho, sólo trivialidades. Ya en la esquina de la plaza me dijo: "Va a ser grande". No lo volvi a ver.
Su entrega a los ideales fue pura y totalmente generosa, ofrendo su vida en ello. Si estaba equivocado o no, hoy es solo una apreciación y no esta en su amigo hacerla. Los que hicimos la secundaria con el, lo recordamos, siempre, como era. Decidido, audaz, tan generoso que se le fue la vida en ello.

Por: Juan Carlos Ramirez

4 comentarios:

  1. Gracias Juan Carlos; he descubierto tu blog, y me lleno de alegría y emoción encontrarme con tan sentido y profundo homenaje al Cro, Eduardo Delfino, realmente actitudes como la tuyas permiten que nuestra sociedad pueda seguir con firmeza en el camino de la búsqueda de la verdad y la justicia, en resguardo de la memoria, ya que solo de esta manera los jóvenes y la generaciones venideras podrán nutrirse de este hecho histórico visto desde un punto de vista lo mas científico posible.
    Un fuerte abrazo.
    Eduardo Oroño, familiar de uno de los compañeros caídos en Monte Chingolo

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  2. Aquéllos que formamos parte de esa generación, sabemos muy bien de qué estás hablando en ese artículo. Mi sincero homenaje a todos mis compañeros de colegio, primo y amigos de infancia desaparecidos a los 18 ó 20 años, cuando eran todo promesa, proyecto, alegría, ilusión.

    María Amelia

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  3. perdon por esta intromisión ,pero este hombre no era el hijo de tambien llamado eduardo delfino un conocido mecanico de citroen ,que aun viven

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