miércoles, 12 de octubre de 2011

Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

Hasta no hace mucho tiempo, conmemorábamos en esta fecha el inicio de un proceso que aún hoy esta en marcha: la globalización. Tomábamos como base que a partir de la gesta de 1492, el mundo comenzó a integrarse definitivamente.
No esta mal festejar la puesta en contacto de toda la raza humana, pero no era ese el sentido de la celebración. Desde un europeísmo centrista, festejábamos que C. Colón traía la civilización a nuestras civilizaciones, que había traído cultura a nuestras culturas. El Día de la Raza no era entonces el Día de la Raza Humana, era el día del festejo de la derrota americana a manos de los conquistadores europeos, y de las calamidades entonces sufridas. Se festejaba el despojo, el genocidio, la humillación de las culturas americanas.
Hoy soplan otros aires en América, hoy los pueblos denostan la barbarie invasora y rescatan a la América profunda. No por ser nuestras culturas mejores que otras, sino por ser tan valiosas como otras.
En una escuela de T.Suárez (Vista Linda, ES 314), ayer, se pudo ver el ejercicio de esta convicción. Se escuchaba y bailaba música tropical, cumbia claro, en versión de los suburbios metropolitanos. También reggaetón latino rappeado, e incluso, se bailo al son afro rioplatense de la murga que la visitara. Todo un encuentro de culturas, todas distintas, todas formando parte de nuestra identidad.
No nos olvidamos que aplaudimos a una llajuas danzando un tinku, baile típico boliviano que justamente, se inicia con la puesta en marcha del desprecio español por nuestros pueblos, haciendo que “nuestros indios”, se pelearan entre sí, tal el origen de esta danza que nos recuerda qué llamaba a festejar el Día de la Raza. Pero hoy hay una nueva visión, no despreciamos otras culturas, solo sostenemos que son tan buenas como las nuestras, como las de todos. Por eso ya no festejamos el día de la raza y lo que aquello significaba. Hoy, convencidos, celebramos el Día del Respeto por la Diversidad Cultural.


Por: Juan Carlos Ramirez

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